Por: Javier Orizondo

A menos de un mes para el inicio de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 el mundo del deporte continúa con las expectativas en alerta roja por ver de qué manera se desarrollarán las actividades que habitualmente comprenden las citas multideportivas estivales, para muchos consideradas como los cónclaves globales de mayor importancia si nos atenemos a su poder de convocatoria y a la atención que genera en todo el planeta cada 4 años.

El asunto no debería tener muchas dudas porque con 32 ediciones efectuadas hasta la fecha existe suficiente experiencia de organización, pero las pandémicas coyunturas que ha impuesto el Covid19 en todo el planeta hacen generar incertidumbres diversas. 

«TOKYO 2020.» by MIKI Yoshihito. (#mikiyoshihito)

Si miramos desde el punto de vista competitivo en torno a cuales serían las naciones con más destaque al término de los juegos, las dudas no serían demasiadas puesto que Estados Unidos, Gran Bretaña, China  y Alemania deben mantenerse como las dominadoras habituales del medallero , aunque sí existen algunas en relación a  que los Juegos puedan significar para las grandes estrellas del deporte actual el imán que  las obligue con su ineludible magnetismo a acudir esta vez  a la capital nipona.

Y es que más allá de que la preparación para el magno evento de alguna de esas estrellas  se ha visto afectada producto de las postergaciones de fechas de celebración y las limitaciones sanitarias que cada país ha impuesto , las medidas que el COI y  los organizadores japoneses se han visto obligados a imponer para lograr la sostenibilidad del multievento han hecho variar mucho la posibilidad de disfrute del ambiente de los juegos; algo que de manera habitual había constituido un elemento muy preciado para las luminarias internacionales del deporte. 

Foto por by Steve M. Walker

Nadal, LeBron, Bekele y  Alaphilippe no estarán en Tokio.

El mejor deportista español de todos los tiempos , el tenista Rafa Nadal; el basquetbolista estadounidense Lebron James, el etíope multidorado Kenenisa Bekele y el actual titular mundial de ciclismo de ruta el  francés  Julian Alaphilippe , encabezan por méritos propios el listado de deportistas que ya renunciaron a la cita nipona, y es una lista que pudiera engrosarse en los próximos 30 días.

London Marathon – Kenenisa Bekele  Foto by Katie Chan

A las características previamente conocidas de la villa olímpica; un complejo de 23 edificios aislados de la ciudad olímpica  por ubicarse en una isla  dentro de la bahía de Tokio, habría que sumarle las  estrictas burbujas sanitarias dispuestas por las autoridades de la sede multideportiva a todos los participantes, para comprender el enrarecimiento del ambiente habitual dentro de los juegos.

Julian Alaphilippe  by filip bossuyt from Kortrijk,

Los atletas solo podrán salir de la villa para efectuar los entrenamientos y competencias, con lo que quedaría excluida la posibilidad de interactuar con los pobladores de la ciudad, así como acercarse libre y personalmente a la afamada cultura japonesa. Además  ya es un hecho que los organizadores no permitirán la llegada al país de ningún turista olímpico por lo que el apoyo desde los graderíos, cotejado a solo un máximo de 10000 personas, podrá apenas  beneficiar en mayor grado a los deportistas anfitriones.

Lebron James by All-Pro Reel

Enjuiciar negativamente a los organizadores del evento por la adopción de tales medidas sería pecar de injustos, pues si se indaga en todas las causales del problema habrá que concluir que solo así se evita que la  gran fiesta cuatrienal del deporte derive en una explosión infecciosa de consecuencias nefastas para el país del sol naciente, y también para el resto de las naciones que les tocaría recibir de vuelta a sus representantes cuando expire el tiempo de los juegos. 

El apoyo de los pobladores de Tokio a la cita estival si bien nunca fue mayoritario, con la llegada tempranera del Covid19 a Japón este se redujo exponencialmente, y en la actualidad cuesta encontrar algún sondeo social que apoye la celebración de los Juegos; con muestras realmente escandalosas que acercan al 70 por ciento de la población en franca oposición a la llegada de los cinco aros a la capital japonesa.

 La creciente indisposición popular hacia los juegos, unido a la situación sanitaria de Japón en relación con la epidemia mundial, llevó a   que por varios meses se temiera dentro de la familia deportiva por la posibilidad de no celebrar la cita.

Japón en la encrucijada.

Kaori Yamaguchi, medallista olímpica de judo y miembro ejecutivo del Comité Olímpico japonés, no hace mucho realizó unas arriesgadas afirmaciones que después intentó enmascarar. La funcionaria nipona expresó que Japón había sido “arrinconado” para celebrar los Juegos durante una pandemia.

 Esta explosiva declaración podría encontrar fácilmente sustento si se tiene en cuenta la increíble realidad nacional del país asiático de cara a la epidemia, oponiéndola a los costes que entrañarían para el Comité Olímpico Internacional y el propio país organizador una nueva postergación o suspensión total de los Juegos.

 La realidad sanitaria japonesa es bien compleja dado que los hospitales están abrumados ahora mismo por una cuarta ola de casos de Covid-19. A 752000 casos se eleva la cifra de positivos desde que inició el coronavirus y se cuentan en más de 13200 los decesos provocados por el virus. Solo el 15 por ciento de los 125 millones de habitantes de la nación han sido inmunizados con dosis vacunales; una manifiesta lentitud que llama mucho la atención por ser Japón un país de los más desarrollados del mundo.

 Se espera que durante el mes que falta por transcurrir para que se inauguren los trigésimos Juegos Olímpicos se aproveche al máximo un plan express de suministro de vacunas implementado por el gobierno nacional, para poder llegar en mejores condiciones de inmunización al inicio del evento.

«Tokyo Tower  by wkc.1 (Chen) 

¿Pero que significaría en términos económicos una suspensión de los juegos?

Ya a finales de marzo del 2020 cuando se decidió posponer la cita para el 23 de julio del 2021 se estimó que dicho aplazamiento le costaría al COI y a Japón unos 3500 millones de dólares. Se podrá suponer que una suspensión sería mortal, casi para poner en riesgo la sostenibilidad económica de cualquier empresa, institución e incluso todo un país, pues los números de la debacle se elevarían a la astronómica cifra de 17000 millones de dólares.

Dicho esto y aceptando los derroteros por donde deambula el mundo de hoy,  a las autoridades olímpicas y a las deportivas japonesas, no le ha quedado otro remedio que sostener la celebración de estos atípicos juegos confiando en que las medidas  sanitarias impuestas sean las idóneas, y que los detractores internos de la fiesta deportiva puedan calmarse en la medida que vayan llegando los buenos resultados que se esperan de sus atletas, como corresponde invariablemente a la conducta competitiva de los deportistas anfitriones en la historia de los Juegos.

 Japón tiene fijadas en 16 medallas de oro su mejor desempeño en el marco de una cita estival a propósito de la edición efectuada en Atenas en el 2004, y un tercer lugar en el medallero como mejor posición colectiva cuando fueron sede en el ya lejano 1964.

 La euforia resultadista pudiera aplacar las tempestades levantadas previamente, pero en la memoria nacional quedará marcado el momento en el que el país quedó en riesgo como consecuencia de un compromiso.