Vigilia pro aborto, Buenos Aires, 2020. Foto de Monk fotografia

Idiota viene del griego idiōtēs («persona sin habilidad») y se usó para un ciudadano privado y egoísta sin interés en los asuntos públicos. En latín, idiota (persona común y corriente) precedió a “persona sin educación” o “ignorante”. Su significado y forma actual data de alrededor del siglo XIV, del francés antiguo idiote (sin educación o ignorante).

¿Por qué esta explicación? Porque según el escritor Agustín Laje; con quien no comparto algunas ideas, pero en esto estamos totalmente de acuerdo; vivimos en medio de una generación de idiotas, de un individuo-masa que no sabe desenvolverse (casi absoluto aserto) más allá de las pantallas planas de sus dispositivos con conexión a internet.

Me explico más: estamos en medio de un salto más impresionante que el de la Revolución Industrial, que llevó a la sociedad desde la economía a planos superiores, pero convirtió a la gente en elementos de una cadena productiva incesante. Ahora asistimos al tránsito de la sociedad analógica a la digital, si no estás on line… no existes.

Generación de cristal ¿Qué estamos formando?

Antaño el énfasis de muchas familias estaba en EDUCAR no solo en valores, sino en habilidades a sus descendientes, hoy nos sumergimos en la ola cibernética a ultranza y; aupado por el exceso de trabajo necesario para mantener nivel de vida y garantizar uno mejor; llegamos a jóvenes que quedan catatónicos si su conexión de wifi se esfuma.

Gente que lleva una vida on y otra off line, que no reconoces si la ves en la calle, pues los filtros en fotos y videos y hasta la expresión, hacen dos personas diferentes e incapaces de interactuar física y humanamente. Gente para quienes un like es cuestión de vida o muerte, que consideran un amigo/a o seguidor/a, poco menos que como la conquista de América.

Antiguamente el éxito se medía en novias/os, fiestas, vacaciones con fotos que se revelaban al regreso y que llenaban álbumes para la posteridad. Hoy se mide en tráfico, likes y vistas de gente que ni conoces realmente pero que te “llenan” la existencia, al final vacía por completo.

Se ha generado una generación de imbéciles (las excepciones confirman la regla) que por jugar en la play station creen ser soldados e historiadores, que no leen nada más que titulares y pretenden discutir con quienes investigan y se beben los libros o incluso con quienes poseen el tesoro de la vivencia sobre algunos sucesos.

La vida al alcance de un clic

Asistimos a la simplificación de la realidad, la “twiterización” del mensaje, la vulgarización del debate y la búsqueda del efecto por encima del significado, a la defensa de una “verdad” recreada sobre los sentimientos de filias y fobias, la banalización de lo humano y lo realmente importante.

Llegamos a una generación idiota, de cristal, que se quiebra por un “me enoja” o “me divierte”, ajena por completo al concepto de resiliencia, que cree merecer lo que consume sin saber de dónde rayos sale, que considera el supermercado como el lugar donde nacen y crecen las cosas, ignorantes absolutos de la cadena productiva tras el producto.

Siempre hay luz al final del túnel

Por suerte… siempre las excepciones salvadoras nos traen la esperanza en nuestro propio futuro y hoy vemos como miembros de esa generación ha trastocado el vidrio y la idiotez en dureza y lucha contra el poder tiránico, adoptando incluso símbolos insospechados para ese enfrentamiento: los jóvenes de la llamada “Generación Z” en Birmania (Myanmar).

Estos chicos (en su enorme mayoría púberes y adolescentes, otros un poco más añejos pero sin dejar de ser muy jóvenes), que hasta hace dos meses solo se ocupaban de lo arriba descrito, fueron privados por una dictadura de su acceso a internet ilimitado, de su vida relajada entre likes y videos y; lejos de paralizarse; tomaron las calles.

Asumieron los tres dedos alzados de “Los juegos del hambre” y con él en ristre desafían balas, gases, palos y muerte. Quizás la pérdida de su comodidad pretérita y el afán de reconquistarla sean sus móviles, o la idea de la libertad como plataforma para mantenerla e incrementarla. Lo cierto es que en Birmania lideran la rebelión contra el golpe de estado.

No se han quebrado, han aprendido a luchar y a perderle el miedo a la muerte y aprovechado sus habilidades on line para darle a conocer al mundo lo que pasa en su país. Ojalá el resto de sus congéneres generacionales del resto del mundo pudieran reaccionar ante la idiotez que los apresa en sus “redes” y eso tenga consecuencias mejores para el género humano. Para saberlo, seguiremos conectados…