La amenaza lanzada por el fiscal José Luis Reyes, jefe de la Dirección de Procesos Penales en Cuba, en el programa del conductor oficialista Humberto López, causa inquietud en la emigración cubana. El funcionario usó la figura jurídica del «juicio en ausencia» para advertir a los cubanos opuestos al régimen de la Habana, que la ley revolucionaria podría alcanzarlos donde estén.

Para aclarar dudas, primero hay que plantear preguntas. Por tal motivo extiendo algunas al sistema de atención ciudadana del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba:

Los cubanos en la emigración, muchos catalogados como «gusanos», «apátridas» y «mercenarios del imperialismo»… ¿se enterarán de sus condenas al llegar al aeropuerto o se les notificará por Whatsapp? Es importante saber los canales de comunicación que podría usar el gobierno en caso de emprender acciones legales contra los ciudadanos cubanos en el exterior.

Comprendemos que el señor fiscal no hacía alusión a delitos comunes, no es difícil entenderlo si el medio de lanzamiento del «comentario» fue el programa de linchamiento político de moda en Cuba. Por tal motivo requerimos que se nos aclare si podremos ser procesados por querer cambiar el régimen, por ejercer periodismo independiente, convocar al ejercicio del derecho ilegal de manifestación, criticar a los políticos del partido único o por enviar colaboraciones económicas a los cubanos que disienten. (Si es este el caso avísenos en los comentarios para irnos preparando).

En el caso de que nos opongamos a viajar a la isla para ser encarcelados por ejercer los ilegales derechos de expresión, reunión y afiliación política…¿Podríamos ser procesados por desacato como el Gato y Denis Solís?

Implicaciones para el persecutor

Como si no fuera suficiente con validar el embargo con sus acciones y patentar su puesto en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, desean también que se les aplique las sanciones de la «ley Khashoggi», destinada para los gobiernos y los funcionarios que amenacen a disidentes y periodistas.

El régimen en su desespero va dejando una estela de criterios adversos. Cuando el país se enfrenta a la peor crisis económica, política y de credibilidad, estos personajes se bajan con semejante chapuza. Al respecto expresó José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para la Américas:No contentos con perseguir sistemáticamente a cualquiera que critique al régimen en Cuba, los fiscales cubanos ahora amenazan con procesar ‘en ausencia’ a quienes convoquen protestas desde el exterior”.

El cubano en la emigración, que ejerce todos los derechos que son consideredos delitos en Cuba, ahora comprende con más fuerza que la protección de Estados Unidos, la Unión Europea y las instituciones de derechos humanos son los únicos que velaran por que exista un ápice de justicia para ellos. La ley Torricelli no es letra muerta, casi 20 años después de su promulgación sigue describiendo el accionar del gobierno cubano:

Sección 6001, apartado 4: No hay indicios de que el régimen (…) esté dispuesto a hacer concesiones significativas a la democracia o emprender cualquier forma de apertura democrática. Los esfuerzos para reprimir la disidencia mediante la intimidación, el encarcelamiento y el exilio se han acelerado(…)

Ley para la democracia en Cuba, 1992

Sano consejo

Sería aconsejable para el gobierno de la isla evitar que la adulonería de Humberto López y sus invitados los metan en más problemas. Apenas pueden sostenerse económicamente, tienen a sus seguidores intentando construir «puentes de amor» en las entrañas del imperio, para que en 10 segundos destruyan otra vez el camino al diálogo con Estados Unidos.

Desde estas líneas, solo podemos saludar a los funcionarios del Minrex, esperar una pronta respuesta y al flamante secretario del Partido Comunista decimos:

Ave Canel, los que serán procesados en ausencia te saludan.