Los seguidores del presidente Trump tomaron el Congreso para evitar que se certificara la victoria demócrata. Esta insurrección en el Capitolio fue cultivada por el presidente saliente por semanas. Su discurso inflamatorio ha polarizado la sociedad norteamericana. A grito de » U. S. A!!!» y portando banderas de Estados Unidos, Trump y estandartes libertarios amarillos los manifestantes violaron la solemnidad del poder legislativo.

El 6 de enero pasará a la historia de los Estados Unidos como el día en que un presidente incitó a un golpe de Estado. Trump, en su discurso hoy, frente a decenas de miles de simpatizantes expresó: «Ustedes saben las razones de porqué estamos aquí, es simple, salvar nuestra democracia». Como ha venido haciendo desde antes de las elecciones calificó los comicios de fraudulento. Su estrategia evidencia su intención de no salir de la Casa Blanca.

Donald Trump arengando a sus seguidores horas antes de sesión en el Congreso. Foto:EFE

Horas antes del inicio de la sesión del Congreso, Trump reiteró, «se ha usado la pandemia para manipular las elecciones». Actitud irresponsable del político que atiza las llamas de la división nacional. Prosigue, al mejor estilo chavista, «nunca concederemos la victoria a los demócratas», pues no hay más ley en Estados Unidos que su voluntad.

El asalto

Lanza estas leñas al fuego a sabiendas que su Vicepresidente certificaría a Biden poco tiempo después. Su mensaje fue la señal esperada para los vándalo acantonados frente al Capitolio. La declaración de la victoria demócrata era inminente, así que sabotearla, al costo que fuera, era la misión.

Policía del Capitolio intenta contener a los asaltantes. (Photo by Saul LOEB / AFP) (Photo by SAUL LOEB/AFP via Getty Images)

Los manifestantes avanzaron en el Capitolio hasta tomar el hemiciclo y saquear las oficinas. Es impensable lo que se vive hoy en los Estados Unidos. Un atentado de esta índole contra el Estado, era solo esperable de terroristas extranjeros. Se ha vulnerado la democracia y el imperio de la ley. La policía del Capitolio y los metropolitanos intentan desalojar a los seguidores de Trump. La capital se encuentra en toque de queda.

Trump, lanza la piedra y esconde la mano. En las últimas horas ha convocado a la ecuanimidad y la colaboración de sus seguidores con el orden público. Esta es una demostración de fuerza que podría repetirse varias ocasiones hasta el días 20. Esperemos que «Dios salve a América», porque Trump…