Lo peor que le podría pasar a Cuba en el contexto actual de crisis agudizada durante el 2020 debido a factores estructurales y coyunturales, sería que se generara una imagen de país en riesgo por razones de disturbios políticos; y eso es lo que proyecta la presencia de militares en calles cubanas.

A pesar de ser Cuba un país con una economía de subsistencia, de la que incluso se enorgullecen las máximas autoridades, hasta el momento la imagen exterior de Cuba es la de un país con un gobierno exitoso en garantizar cierta estabilidad social y aceptación popular a pesar de los problemas económicos continuados.

Para lograr esa proyección internacional el gobierno ha desarrollado una sistemática estrategia de propaganda que se basa, por un lado, en culpar al embargo/bloqueo de los problemas del país y, por el otro, en tildar a las voces críticas de mercenarios pagados por EE. UU.

Si las manifestaciones de inconformidad se extienden a partir del hito que marcan los sucesos del llamado Movimiento San Isidro y del 27 de noviembre, y el gobierno responde con represión en lugar de asumir el diálogo de manera efectiva, la crisis de gobernabilidad en Cuba se haría más evidente.

Hay factores estructurales que muestran la ineficacia gubernamental para cumplir los acuerdos de su propio monólogo, como el incumplimiento del cronograma legislativo constitucional en curso (sin negar los efectos de la Covid-19), o la dilatada puesta en práctica de los lineamientos de la política económica del partido, de hace más de una década.

Si cumplir con sus propios acuerdos le es complicado, ¿cómo respondería entonces el gobierno frente a un diálogo que le es problemático, con nuevas exigencias y nuevos actores hasta ahora excluidos de la participación política real?

Al redactar esta nota varios usuarios de redes sociales manifiestan preocupación por la presencia de militares en calles cubanas. Se refieren fundamentalmente a tropas especiales de élite, conocidos como Boinas Negras, y entre cuyas misiones se encuentran operaciones anti motín.

Esa sería una imagen nefasta frente a un contexto esperado de inflación y gran devaluación del peso cubano. Ahora más que nunca Cuba necesita ser un mercado atractivo para el Turismo y confiable para la inversión extranjera.

Por mucho que duela y resulte imposible para los extremos de parte y parte, el diálogo político al interior de la sociedad cubana es una cuestión urgente en el actual contexto de crisis por la que atraviesa el país.

Foto tomada de La Hora de Cuba