Por: Andrés R. Rodríguez

China había quedado autoexcluida de la emergencia civilizatoria por su propio autoritarismo desde hace miles de años. Sus emperadores gobernaban sin réplica y decidieron cerrarse al comercio. Sus estructuras sociales tienden a ser grupales, con muy poca preeminencia del individuo. Su ejército es la columna vertebral social.

Como una herencia lejana de estas estructuras no evolutivas, hacia los años 1980 aun China padecía de hambrunas, y su paquete industrial era pequeño y poco tecnologizado. Su Ciencia y Tecnología eran, por decir algo, descriptivas, parvularias y artesanales.

En los años 1980’s ocurrió un acercamiento a EE. UU., bajo una política diseñada por Henry Kissinger. Al parecer el objetivo inicial era desvincular el maoísmo de los soviets y luego se pretendió que las inversiones en aquel país lo harían democratizarse, incorporarse a las concepciones modernas de gobernabilidad internacional, dejando atrás su milenario autoritaritarismo.

Durante la década del 80 del siglo pasado, China presentaba una estructura sociopolítica y condiciones históricas anómalas. Estaba muy atrasada tecnológicamente, parecía más feudal que moderna, con masas en estado de periódica hambruna, y en el poder un iluminado, Mao Tse Tung, que actuaba como un emperador, con un sistema de ordeno y mando, pero apuntalado en su filosofía por el Partido Comunista, que más que Confuciano, era marxista-maoísta.

En otras palabras, China es China, y allí nada tienen que hacer Cromwell, Descartes, Voltaire; solo aceptan a Newton, James Watt, a Einstein y a todas las eminencias que han demostrado su validez en tecnología y ciencias duras, donde un plano es un plano y una fórmula es una fórmula. Pero en filosofía, ciencias blandas, politología, a lo sumo dejan pasar al barbudo de Tréveris, interpretado de manera maoísta y confusamente confuciana.

El gran salto en China

Nada asombra que su proceso de industrialización, muy acelerado, sea tan inestable, atípico y al final un engendro, un Frankenstein social-industrial. En realidad, su proceso de industrialización ha consistido en importar, copiar y robar el know how (patentes, planos, métodos) de occidente, pero sin cambio social paralelo como ocurrió en Europa y luego en EEUU. Nada de liberalismo, nada de racionalismo, nada de democracia, nada de parlamentarismo.

Luego de 1980, China no cambió el modo de concebir el poder de sus cúpulas gobernantes, que se proclaman aun hoy autoritarios iluminados en nombre de Mao y de Marx. El país se convirtió en otra locomotora industrial mundial, pero no en base a la creatividad del emprendedor (el Famoso entrepreneur, la joya de la corona del Capitalismo. En China, su actividad tiene que estar fiscalizada por el Partido Comunista).

Nos enfrentamos a la inusual situación de que la Revolución Industrial en Occidente fue un proceso en contra del autoritarismo previo, pero en China la “Revolución industrial” se ha hecho para sostener e incrementar el autoritarismo milenario de sus mandarines.

Roba todo tipo de patentes, está efectuando un sistemático espionaje industrial, el más blando de los cuales es enviar millones de alumnos a formarse en universidades de occidente para calzar su salto tecnológico, reproduce con baja calidad todo tipo de productos sin respetar derechos de autor, y cumple sus contratos en apariencia, pero con muy deficiente control de calidad.

Autoritarismo del gran hermano

Para colmo, el estado hace las veces de carcelero y evita las protestas de su mano de obra explotada y cautiva, la vigila hasta un hipertecnológico nivel real-orwelliano, contamina y destruye su propio medio ambiente y el del planeta, coopera en llenar al mundo y en especial los mares de pedazos de plástico de sus productos baratos que se descomponen fácilmente y compite agresiva y deslealmente con empresas capitalistas que no son santas pero que han tenido que emerger con duro trabajo y creando su know how desde la dark era.   

Hay que recalcar una vez más que la emergencia de Europa desde sus etapas de autoritarismo hasta la Sociedad del bienestar se basó en permitirle un papel clave al individuo emprendedor (entrepreneur).

La enorme creación de riquezas que ocurrió en Europa luego del siglo XVIII, el de las Luces, se basa como usualmente se afirma en la acumulación de lingotes de oro en la City londinense, pero además en la enorme acumulación de conocimientos y ciencia, que caracterizó su industrialización. Con ello se dejó atrás formas sociales serviles, feudales, que eran muy improductivas y que subyugaban la creatividad (artística y científica) al capricho de rudos hombres de armas, los señores feudales.

Se explica que una de las cosas que mantenía atrasada a China hasta los 1980’s, era el poder concentrado en generalotes, el poderoso Ejército Popular Chino como columna vertebral de la Sociedad china. Repetimos que Europa había dejado atrás ese papel preponderante de los militares 200 años antes, cuando Cromwell llevó al cadalso a Carlos I y dio lugar a Reyes no absolutistas, la emergencia del parlamentarismo y la cientificidad social. 

La epidemia autoritaria

La última de las epidemias originadas en China (Covid-19), ha detenido al mundo, que no es nada perfecto, pero que parecía emerger paulatinamente y acercarse rengando a lo que llamamos progreso. Es momento de bajarnos de carrito loco en que íbamos y sacar cuentas.

¿Se ha cumplido la esperanza de que no era peligroso habilitar al PCCh con un importante paquete tecnológico?  ¿Es lógico ahora tener un competidor desleal, pero que a bajo costo ha importado toda una tradición occidental y ahora proclama que su ideología y Sociedad es superior? ¿los militaristas chinos han disminuido o aumentado su autoritarismo? ¿Tendrá China condiciones sociales para aceptar gobernar con autoritarismo atenuado, parlamentarismo y respeto de los derechos humanos, como alguna vez aceptó Europa? ¿o esta imbuida la cultura china de un milenario autoritarismo de la que es incapaz de deshacerse?

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