«Barricadas» de Daniela Riquelme Yáñez 

Cientos de personas se autoconvocan a través de las redes sociales para este lunes para continuar las manifestaciones en Asunción, en demanda de la renuncia del presidente paraguayo Mario Abdo Benítez, por su gestión; que consideran desastrosa; al frente del ejecutivo y agudizado por el derroche y robo de fondos públicos a raíz de la pandemia de coronavirus desde el pasado año.

Las marchas que comenzaron el cinco de marzo y desembocaron en una cruda represión a los manifestantes, lejos de disminuir se incrementaron. Este fin de semana las residencias del presidente Abdo y del ex presidente Horacio Cartes fueron objeto de escraches y demostraciones del descontento popular.

Oscar Mareco es uno de tantos paraguayos hastiados de la corrupción y los desmanejos de los políticos nacionales. Estuvo el viernes entre la primera línea de manifestantes frente al Congreso y cerca del Palacio de López (presidencial). Y estará una y otra vez hasta que las cosas cambien, según afirma, porque tiene dos hijos por los que luchar.

“Estuve entre los gaseados y apaleados el fin de semana, pero no me importa, estos tipos (por los políticos colorados en el poder) se están robando el país. No quedará nada para mis hijos, hermano. A mí no me importa lo que me pase, siempre que se mueva la gente para sacarles a patadas a estos ladrones. Ya basta”.

Indignación nacional

El descontento es generalizado. No hay una franja etaria que no lo manifieste. Oscar cuenta asombrado cómo junto a él se paró en primera línea un anciano de más de 80 años, apoyado en un bastón pero allí estaba: “Me daba no sé qué ver a ese hombre que casi no podía caminar, pero sus ojos brillaban. Cuando los antimotines avanzaron repartiendo palos, me lancé sobre él y lo cubrí como pude. Logré apartarlo y la rabia me dio por agarrar unos cascotes y tirarle a la policía. Son asesinos, lo único que saben es maltratar a la gente, pero ya se les perdió el miedo”.

Para esta semana está prevista la llegada a Asunción de una nueva Marcha Nacional del Campesinado; tradicionalmente efectuada por estas fechas en la capital paraguaya; lo que seguramente reforzará las manifestaciones contra el gobierno. Oscar está seguro de que el tiempo a “Marito” Abdo se les está acabando.

“Tienen que irse, él y todos. Tienen que irse YA. Esto es inaguantable. Antes de la pandemia la deuda paraguaya era de dos mil millones de dólares, hoy se deben 12 mil millones y no se hizo un carajo. ¿Dónde metieron toda es plata? ¡Se la chorearon (robaron) entre ellos, con sus negociados a costa del pueblo!, concluye exaltado Mareco, ya alistándose para partir al microcentro asunceno a la nueva manifestación.