El sufrimiento silencioso femenino. Foto de Pixabay

España no hace concesiones con este tema, por lo que en el país ibérico está prohibida la mutilación genital femenina, sin embargo, miles de sus niñas están en riesgo de sufrir esa práctica considerada una violación de los derechos humanos.

Según la ley, se castiga con privación de libertad entre seis y 12 años si la realiza una persona con nacionalidad o con residencia en territorio español.

La mutilación genital, peligro latente

No obstante, existe un riesgo tangible para miles de niñas que viven en España ya sea que hayan nacido allí o sean residentes, y que proceden de familias de países del África Subsahariana, por ejemplo.

El motivo más común de emigrar de un país del tercer mundo a uno del primero es mejorar la calidad de vida no solo personal, sino de la familia. Llegar, comenzar y trabajar, son palabras de orden. Pero para muchos el adaptarse a las normas vigentes en la nación de destino puede resultar una utopía.

Esto es parte de lo que suele suceder. Muchas de esas niñas son obligadas a defender costumbres y credos que ya no forman parte de su cotidianidad e identidad. Y uno de los mayores peligros que enfrentan son los viajes vacacionales a sus territorios de origen.

Queda un largo camino por recorrer

Por tal motivo, unos aparentes días de ocio podrían convertirse en una pesadilla eterna, y, hasta podría costarles la vida a muchas de ellas por las complicaciones que acarrea ese proceder, entre ellas infecciones y hemorragias.

Según un estudio realizado en los últimos años por la Fundación Wassu de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España viven en torno a 70 mil mujeres procedentes de países donde se practica dicha ablación y, de ellas, unas 18 mil son niñas menores de 14 años.

RECHAZO INTERNACIONAL

Naciones Unidas reconoce la mutilación genital como una violación de los derechos humanos, una forma de violencia contra la mujer y una discriminación por razón de género.

De acuerdo con el organismo multilateral, dicha práctica se concentra en cerca de 30 países de África y de Oriente Medio y Asia meridional, algunos asiáticos (India, Indonesia, Iraq y Paquistán) y determinadas pequeñas comunidades de América Latina.

También registra que persiste en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda, por lo trabajan por su erradicación plena para 2030.