Lula Da Silva, expresidente de Brasil, foto de Jeso Carneiro

 El juez de la Corte Suprema Edson Fachin se lavó las manos con el caso del expresidente Luis Ignacio (Lula) Da Silva, al pasar toda la responsabilidad de su enjuiciamiento a Brasilia. El juez alegó en la anulación de los cargos, que no podía juzgarse en Curitiva al exmandatario y que debería asumirlo un tribunal federal capitalino. A esta decisión se suma la recuperación de los derechos de participación política de Lula, quien ya comenzó a hacer campaña para 2022.

La noticia fue una bomba en los mercados. Desde el lunes el real se desplomó 1,5% frente al dólar, lo que muestra la desconfianza de los inversionista en Brasil con el inesperado retorno de Lula a la batalla por el poder. El retorno del controversial político es vista como la piedra angular en la restitución del Foro de Sao Paulo, tras una efímera restauración conservadora en la región.

En una aparición pública tras la anulación de sus cargos, Lula atacó directamente a Bolsonaro, inaugurando un pulso político en la que el oficalismo derechista tiene todas las de perder. Fue quirúrgico al inquirir:  “Este Gobierno no cuida de la economía, del trabajo, del salario mínimo, de la salud, del medio ambiente, de la educación, de los jóvenes, de los chavales de la periferia… O sea, ¿de qué cuidan?”.

El descontento popular contra Jair es el capital político al que echará mano Lula. El presidente tiene un 40% de desaprobación a su gestión, según una encuesta revelada por el diario Folha de Sao Paulo en enero de este año. Bolsonaro ha sido catalogado como un «pésimo presidente».

Debilidad de Bolsonaro, fortaleza de Lula

No es dificil para Lula adivinar los puntos flacos de Bolsonaro, determinando sus crisis conformará su campaña presidencial. El PIB de Brasil retrocedió un 4,1% en 2020, en gran medida por los efectos de la pandemia. El desempleo en Brasil es un enfermo crítico pero estable, entre 2019 y 2020 se mantuvo por el 14% de desocupación.

Lula se mostró optimista y aclaró: “Me siento joven para pelear mucho. Desistir jamás”. Por su lado Bolsonaro no dejó sin contestación la reapertura de la carrera presidencialista del exmandatario y replicó: Lula no tiene “nada bueno que ofrecer «, y aprovechó para describir su discurso como retórica populista “basada en criticar, mentir y desinformar”.

Los políticos calientan motores en medio de la crisis sanitaria que no avisora su final en la región. Brasil es el tercer país con mayor cantidad de contagios del mundo y la elevada letalidad del virus en nación carioca se ha llevado a más 270 mil almas. Las campañas de ambos, en caso de enfrentarse en 2022, tendrán un punto de encuentro en el futuro del sistema de salud del país.