Con virulencia casi extrema, al lamentable estilo que se ha impuesto desde que; otra vez; los nacidos en NUESTRA Isla nos dividimos y autodividimos en “de adentro” y “de afuera”, nos flagelamos en cuanto medio o red social existe, en defensa de nuestros credos, filias y fobias nos tildamos de cobardes…

Y es un lamentable espectáculo que el mundo mira; aunque muchos no se den cuenta o por enterados. Y en medio de tanta guapería y reto de “yo no me quedo dado” (soportando un golpe), te llegan cosas como las que una cubana “de afuera” respondió en sus redes a quienes, desde “adentro” nos recriminan a los que nos fuimos, el hecho de hacerlo.

Esta cubana irreverente y bien formada se llama Masiel Rubio Hernández y no es el primer texto suyo que nos estremece por lo certero de cada sílaba. Este, que tituló “Alegato en favor de ‘los cobardes’ que se fueron”, merece difundirse y analizarse.

ALEGATO POR LOS COBARDES

“Estas palabras son, sobre todo, porque yo también tengo mis días de molestarme con la ignorancia, la falta de empatía, la falta de respeto y las generalizaciones.

Los cobardes, esos a quienes se les nombra con una ligereza tremebunda, tomaron la decisión de cambiar las cosas, y cambiaron sus vidas. Los cobardes, un día, cansados, extenuados, ahogados, tristes, se despidieron de su familia y amigos, de todo lo conseguido, y se enfrentaron a lo desconocido.

La mayoría de “los cobardes” solo tenían una visión tergiversada y horrible del mundo (efectos de la Caverna), y aun así, partieron, como aquel cuento nada gracioso de si te montas en un avión que sabes que se va a caer, y el cubano contesta: “donde caiga”.”

Alega Masiel en su texto que: “A algunos cobardes, hace tiempo, les quitaron todo lo que habían construido con su esfuerzo, para ellos y su familia, y se fueron. Otros, con mucha menos suerte, fueron sacados de campos de trabajo y los fueron.

Tenemos también cobardes que, en su inmensa “cobardía”, cumplieron años de cárcel por ser y pensar en consecuencia”.

LAS ODISEAS DE LOS COBARDES

Solo quien no conozca, o quiera ignorar, las vicisitudes de los migrantes, puede no ver los hechos que Masiel señala: “Tenemos cobardes balseros, cruzadores de selvas, nadadores de ríos, atravesadores de puentes, cobardes que cruzan aeropuertos con el corazón en la boca, porque saben que a su visado le queda un día para vencerse, cobardes que se esconden de la policía para no ser deportados, cobardes que soportan todo tipo de discriminaciones, racismos y disminuciones”.

Y otros, como muy atinadamente apunta Masiel: “Cobardes en campamentos de refugiados, cobardes liberados tras una amnistía política, cobardes rechazados por su familia, cobardes chantajeados del otro lado del mundo con sus familias vigiladas, cobardes acosados, cobardes a los que les visitan agentes de la seguridad del otro lado del mundo. Cobardes regulados que no pueden volver”.

LA COBARDÍA DE EMPEZAR DE CERO

“Tenemos “cobardes” que lo vendieron todo, y se pagaron másteres, carreras, viajes de “placer”, siempre con el miedo de ser denegados y perder todo lo gastado, “cobardes” que lo vendieron todo y se subieron a una lancha, se metieron en una caravana, cruzaron el mundo con pocos dólares o euros en el bolsillo para empezar desde cero, a riesgo y suerte.

La mayoría de los millones de cobardes que se fueron, no tenían un colchón de dinero esperándoles, no tenían un vuelo directo a restaurante, no tenían trabajos bien remunerados, no tenían tarjetas de crédito, muchos, ni siquiera tenían a  alguien que les abrazara del otro lado y un techo seguro, esa suerte solo la tienen unos pocos, algunos, muy hijos de papá”, alega Masiel.

VENCIENDO EL MIEDO Y POR LA FAMILIA

Y otras categorías de cobardes, dice Masiel, son “los indocumentados, que tienen que trabajar por la izquierda durante años, cobrando una miseria, en trabajos que no quiere hacer nadie, muy por debajo  de su titulación, intentando reunir el dinero para, cuando llega el momento de legalizarse, tener fondos con qué hacer frente no solo a su propia condición y suerte, sino además a su familia”. 

Hay cobardes que mantienen a toda su familia, que gastan la mitad de lo que ganan para que los suyos, en Cuba, no pasen hambre, enfermedad o estén incomunicados. Cobardes que se rompen el lomo para sacar a los suyos”.

VILIPENDIADOS

En su alegato, la joven cubana afirma certeramente que a esos “cobardes”, seres “enemigos” desde Cuba, se les emplaza para que vayan a protestar, “como si ese emplazamiento fuera distinto al otro, sabiendo todos que hay una dictadura en funciones, sabiendo todos, dentro y fuera, que no hay derechos ni democracia”

“Esos cobardes, al menos, cambiaron sus vidas, tomaron decisiones arriesgadas, soportaron maltrato, miedo, bajos salarios, estafas, rechazo aun hoy, y encima, algunos salen a pedir por los suyos para que nadie, nunca más, en su país, tenga que huir por miedo, hambre, enfermedad, desesperanza, techo de cristal que limita cualquier aspiración noble, piden para que nadie maltrate a los que siguen allí, esperando un amanecer que no llega”.

TRIBUTO A LOS QUE NO LLEGARON Y ABRAZO A LA LEJANÍA

Recuerda Masiel a los muchos “que en pos de cambiar algo, no llegaron a puerto, no consiguieron cruzar el río, no sobrevivieron a la selva, fueron deportados o alguien les metió un navajazo, una bala o veneno en alguna frontera o territorio del mundo. Solo por ellos, y por sus madres, padres y familia, deberíamos callarnos todos a la hora de atrevernos a hablar de los que cambian, al menos, su vida y la de su familia”.

“Mi abrazo para todos los cobardes del mundo que se atreven, con sus cojones y ovarios, a cambiar pequeñas realidades, y encima, sin obligación, salen a pedir que tú no tengas necesidad de pasar por las mismas cosas que ellos. Mi abrazo para todos, no solo para los que salen en la prensa en las fronteras del mundo y que todos, en plan groupie progre, salen a defender”, insiste Masiel.

Por eso: “Mi abrazo para los “cobardes” que siguen manteniendo la isla en la que tú vives, desde la cual, encima, les pides que vayan ellos a soportar lo que tú ya no quieres soportar, que vayan ellos a sufrir lo que no quiere sufrir nadie, que vayan ellos, que tomaron todos los riesgos y salieron de su zona de confort, a cambiar tu propia vida, más de lo que ya lo hacen”.

“Cobardes mis ovarios” (sin comentarios, no hacen falta y se pueden cambiar las glándulas según el sexo de quien comparta).

“Atrévete a cruzar el mundo sin papeles, sin dinero y sin trabajo, atrévete a cambiar tu propia vida, y después, con un café por medio, hablamos de qué cosa es la cobardía”, concluye el escrito de Massiel Rubio Hernández que suscribimos letra por letra.