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El ejército de Myanmar tomó el control del país en la madrugada de este lunes y arrestó a las principales figuras del gobierno elegido democráticamente. Las fuerzas militares se acogieron al Artículo 417 de la Constitución, que sostiene la legalidad de un “levantamiento militar” contra el gobierno civil, si se viera en “grave peligro” la integridad territorial.

Las autoridades elegidas democráticamente el pasado noviembre son acusadas de fraude por el mando castrense. La jefa de gobierno y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi se encuentra bajo arresto al igual que el presidente de la República Win Myint.

 El General Min Aung Hlaing es la autoridad de facto en Myanmar. Los planes de Min son claros y manifiestos, permanecer como mínimo un año en el poder hasta que se celebren nuevas elecciones.Todo indica que los militares buscan imponer a corto plazo un gobierno civil leal a sus intereses. 

¿Fracasó la democracia?

El país inició un aparente traspaso de poder en 2011, lento y progresivo. Los militares conservaron prerrogativas que incluyen el uso de la fuerza, como hemos constatado hoy. En occidente se vendió este modelo como un camino de éxito pacífico de la “Dictadura a la Democracia”; la panacea del ideal de Gene Sharp. Obama valoró el modelo birmano como alternativa para la transición en Cuba. 

La realidad en la calle era otra. Birmania no había llegado a la democracia en 2015 con sus primeras elecciones “libres”. El control seguía estando en manos de los militares. La periodista Paula Carrillo, quién crea contenido de viajes en su blog, viejaqueviaja, visitó Birmania en 2017. En entrevista a Editorial 24 nos explicó: “El país está dividido por varias zonas donde no dejan entrar a los turistas. Las zonas de conflicto están cerradas”. Los extranjeros tienen que mantenerse en los “circuitos turísticos” y “no puedes pasarte de las zonas prohibidas”.

Paula Carrillo viajando en tren por Myanmar

Las ciudades principales como Rangún no estaban militarizadas, de hecho en su viaje apenas vio militares, reconoce Paula. 

Aunque Myanmar es un país rural y fuera de las ciudades, el control ha estado siempre en manos de militares y sus partidarios, en especial después de las incursiones armadas contra la minoría rohinyá en 2016. 

Al ser consultada sobre las similitudes entre las zonas restringidas de Myanmar, y las llamadas «zonas rojas» de su país, Colombia, Paula Carrillo asegura que “en Myanmar las restricciones de movilidad interna son prohibidas oficialmente. En mi país sabes adónde puedes ir o no, pero no hay prohibiciones establecidas oficialmente”, aseveró. 

Myanmar el viaje de la democracia 

El país se abrió al turismo casi al mismo tiempo que inició la “transición controlada”. En esta última década le ha costado insertarse en las ofertas turísticas del sudeste asiático. La mejor manera de ingresar es con un visado turístico porque conseguir uno para periodista es complicado, explica Paula. Estando en Birmania, hacer grabaciones o usar drones conlleva interminables procesos burocráticos, “como vi en otros bloggers que lo intentaron”, explica Paula. 

Se debe agregar la fragilidad, no casual, de los servicios de internet y telefonía.

“Realmente estoy muy preocupada por las personas que conocí allí y con las que me unen lazos de cariño”, comenta. “He visto a muchos emigrados birmanos intentando contactar con sus familiares…tienen restringidas las llamadas y el internet no funciona”.

 Esta es la práctica común en las asonadas militares y las dictaduras cuando desean evitar las sanciones de la opinión pública. 

“Espero que este golpe militar no afecte a las personas hermosas que conocí en Myanmar y con las que espero reencontrarme alguna vez en la vida”, agregó. Mientras tanto Biden amenaza con sanciones al régimen de facto si persiste en frustrar la democracia que nunca fue.