Chica en bikini. Foto pixabay.com

Si eres mujer, seguro estarás de acuerdo conmigo en que -más allá de lo sexy que puede resultar un bikini a ojos ajenos- el confort y ligereza que ofrece dicho atuendo es incomparable. Habrá quienes se sientan más a gusto con los bañadores de una pieza, pero los de dos ya se ha convertido en una tradición.

Corría el año 1946 -precisamente un 5 de julio- cuando en una piscina parisina la corista francesa Micheline Bernardini se coronaba como la primera mujer en lucir un atrevido diseño de bikini.

En aquella ocasión la estríper de origen italiano lució un conjunto de top y braga de tiro alto cuyo estampado imitaba las páginas de un periódico, algo realmente revolucionario para la primera mitad del siglo XX.

La historia refiere que el atuendo nació entre las manos del diseñador francés Louis Réard, y le dio su nombre inspirado en una prueba atómica que se había realizado en el atolón de Bikini, en el Océano Pacífico.

Y es que la aparición del bikini en manos de Réard también fue un acontecimiento singular pues este en realidad era ingeniero automovilístico, sin embargo, pasó a la historia como el padre de la prenda en cuestión.

No obstante, hay otro francés en competencia para adjudicarse la creación del atuendo. Este sí se dedicaba al diseño de moda y se llamó Jacques Heim. Sin duda alguna ambos fueron importantes en la tendencia que a posteriori marcó el bañador de dos piezas.

ANTECEDENTES DEL BIKINI

Chicas en la playa. Foto pixabay.com

Aunque oficialmente el bikini se promocionó en 1946, en la Europa de 1930 había mujeres que coqueteaban con la prenda, pero a partir de diseños más recatados en los que “apenas se les veía nada”.

Eran trajes de baño de dos piezas constituidos por una camiseta sin mangas y pantalones cortos que mostraban solo una pequeña franja del abdomen y ocultaban el ombligo, un símbolo sexual escandaloso por aquellos tiempos.

En Estados Unidos el atuendo apareció durante la Segunda Guerra Mundial como consecuencia del racionamiento de telas. Y quizás ese fue el pie forzado para que un año después de finalizar el conflicto bélico llegara el primer bikini, muy similar al de estos tiempos.

Las innovaciones en la moda no se hicieron esperar y en ese contexto Réard y Heim presentaron dos prototipos de trajes de baño de dos piezas sin imaginarse que serían tendencia hasta avanzado el siglo XXI.

Cuentan que Heim llamó al suyo Átomo y lo publicitó como “El traje de baño más pequeño del mundo”, en tanto, Réard promocionó a su Bikini como “Más pequeño que el traje de baño más pequeño del mundo”.

Han pasado muchos años y -aunque se siguen llevando los bañadores de una pieza- los bikinis son los más utilizados por mujeres de todas las edades que sin pudor alguno exhiben sus ombligos y una buena parte de sus glúteos y senos.

En cambio, las más atrevidas se despojan de la parte superior de sus bañadores para que sus pechos disfruten de la necesaria vitamina D ofrecida por el sol. Sí, hacen topless a fin de broncear todo el torso, una práctica desconocida antes de 1964.