Florentino Perez y Jean-Pierre Caillot, foto de Leparroquet

El presidente del Real Madrid anda por estos días medio “desmerengado”, pues a su mega proyecto de Superliga Europea de Fútbol, le cortaron las plumas antes de crecerle las alas. Ante la fuerte oposición de la entidad rectora en el Viejo Continente del “más universal de los deportes”, el torneo de 12 a 15 super equipos se vino abajo como castillo de naipes.

La Superliga es idea del mandamás madrileño para; según él; recuperar los daños de la pandemia en “una competición en la que todos los partidos sean fuertes y atraigan al público” y por ende, a la televisión (única manera en que millones acceden hoy a los juegos) para “salvar al fútbol”, pues los ingresos han caído desde 1500 millones de euros hasta unos “magros” 600 millones proyectados para esta temporada.

Aunque Florentino se encaró ante Aleksander Ceferin, el esloveno presidente de la UEFA, este le puso peor gesto y amenazó a clubes y jugadores envueltos en el proyecto para que le dijeran que no y le lanzó varias “flores”. “Hace mucho me doy cuenta de que Pérez no quiere a un presidente como yo. Eso es un incentivo aún mayor para que me quede», dijo Ceferin.

Esta semana se concretó la huida de la soñada Superliga de los clubes ingleses (los Manchester City y United), Chelsea, Liverpool, Arsenal y Tottenham, debido a la fuerte oposición de sus aficionados y de Ceferin, que había manifestado: “Denme 24 horas y esa liga ya no va a existir”. Dicho y hecho.

Ahora le quedan a Florentino los aires de la Juventus y el Barcelona, tras la violenta marcha atrás (dicen que con olor a goma quemada) del Atlético de Madrid y los italianos Inter y Milan, por lo que a todas luces, su proyecto se desinfló. A pesar de todo, la cabeza del club “merengue” persiste e incluso ripostó a Ceferin: “no queremos un presidente que insulte”.

Al respecto de la presentación de la Superliga ante la UEFA, Pérez se manifestó asombrado de la reacción: “Fue como si hubiéramos matado a alguien o tiráramos una bomba”, aseguró el también empresario de la construcción, que ha regido los destinos del Real Madrid durante 17 años.

“Tenemos que salvar al fútbol. Hoy muchos jóvenes han perdido el interés. Alguien ha dicho que queremos acabar con las ligas pero las ligas son el pilar de las competiciones. Lo que da dinero son las competiciones grandes y esto es una pirámide, si los de arriba no perdemos, podemos comprar jugadores y ser solidarios”, apuntó Pérez en varias entrevistas.

Lo cierto es que al parecer no muchos; para no decir casi nadie; está de acuerdo con apoyarlo y pelearse de paso con la UEFA y huyen de su Superliga como el diablo del agua bendita. Prefieren no enfrentar a un Ceferin que disparó: “La Superliga, en mi opinión, nunca existió. Se trataba de un intento de establecer una liga fantasma de ricos. Que no respetaría ningún sistema, la pirámide del fútbol en Europa, la tradición, la cultura o la historia”.

De cualquier manera, así como antaño la rectoría del fútbol europeo y la FIFA se opusieron en su día a la creación de la Copa de Europa, y personalidades como Antonio Conte le hincan a la UEFA con temas como que “ganan dinero de derechos y dejan una mínima parte a los clubes”, hoy el fútbol; más que eso; parece pinball en el continente más anciano.

Y aunque Florentino Pérez no se traga la píldora y jura y perjura que “si alguien piensa que la Superliga ha muerto, está equivocado”, parece que los hechos le quitan razón y las “flores” que la UEFA y su presidente le dedicaron, tienen forma de corona y mortaja para su hijo no nato.