Dreamers protestando. foto de Victoria Pickering

La administración Biden sobrepasó hace mucho los 100 días iniciales de gobierno. En las primeras semanas de la gestión demócrata se vieron avances acelerados que prometían el fin de la era Trump en política migratoria. Los migrantes que esperaban en la frontera sur por más de dos años comenzaron a entrar al país paulatinamente. Pero el problema de frontera sigue allí, 11 millones de indocumentados continúan esperando dentro de Estados Unidos por las promesas de campaña para su regularización y los “soñadores” (Dreamers) de Obama no despiertan de la pesadilla de la irregularidad.

Luego de mucha presión de la prensa Kamala Harris se vio obligada a prometer una visita a la frontera el próximo viernes. Casi a regañadientes, la mujer fuerte del Congreso, aceptó retomar la agenda de migración. Lo que fuera el caballo ganador de los demócratas entre los latinos hoy es un tema escabroso que apenas quieren tocar. El país clama por una reacción bipartidista que alivie la situación de millones de familias y los políticos electos prefieren entregarse gozosos a un pulso político, donde los demócratas muestran músculos en su mayoría temporal en el legislativo.

Prometa prometa hasta que…

Según la promesa de campaña de Biden, que se puede leer aún en su página reza entre las acciones de los primeros 100 días de gobierno el establecimiento de medidas que “protejan a los soñadores y sus familias”. Hace alusión a DACA (2012), del período (Obama -Biden), que a todas luces, y luego de una década es un parche al problema pero no una solución definitiva. La protección de los “Dreamers” es tan débil como la variación de carácter del presidente de turno. La misma campaña de Biden reconoció: “La Administración Trump tomó la decisión cruel y contraproducente de terminar DACA, lo que provocó confusión en las vidas de millones de Dreamers”.

Entonces… ¿qué esperan los demócratas en el Congreso, para concretar una intención manifiesta desde el gobierno demócrata anterior? ¿A qué juegan que no encuentran fórmulas para dar un trato respetuoso a millones de personas que aguardan por el fin de los cabildeos?

Lo que se promete se cumple sin dilaciones. Esta es una idea ética, pero la política no se trata de hacer lo correcto. Todo es cuestión de conveniencias y posturas punitivas. 

Desde 2008, mirando a los ojos de los electores latinos en Univisón, Obama prometió que su prioridad sería una ley que «provea a los trabajadores indocumentados una avenida hacia la ciudadanía». Y la historia continúa. No solo dio pasos lentos, la era Obama representó la peor tragedia para los indocumentados… los números de deportaciones hablan por sí solos. ¿Acaso se han acostumbrado los demócratas a este tipo de artimañas políticas?

AñoTotalPaíses distintos de México (Centroamérica)
Periodo de gobierno de George W. Bush
20011 235 71830 328
2002929 80928 048
2003905 06539 205
20041 139 28265 814
20051 171 396154 987
20061 071 97298 153
2007876 70458 004
2008705 00551 970
Total8 034 951526 509
Periodo de gobierno de Barack Obama
2009540 86545 283
2010447 38250 912
2011327 57746 997
2012364 76894 532
2013414 397148 988
2014479 371252 600
Total2 574 360639 312
Fuente: U.S. Border Patrol Statistics.

¿Y el plan Dignidad?

La congresista republicana Maria Elvira Salazar intenta romper el inmovilismo entre demócratas y republicanos y pone sobre la mesa una propuesta de estabilidad y legalidad pero sin camino a la ciudadanía. El proyecto lleva el nombre del objetivo fundamental de la tan esperada reforma migratoria: “Dignidad”. 

«Los principios delineados en mi plan ayudarán a conseguir dignidad y redención a nuestra población indocumentada mientras trabajamos para asegurar nuestra frontera», aseguró Salazar al plantear un plan de seguridad fronteriza, reforma del sistema de asilo y consolidar normativas laborales asociadas a los indocumentados. La propuesta de la representante de Florida bordea las ideas generales de las promesas electorales demócratas, aún así no encuentra quorum. 

Salazar dejó abierto el camino con su proyecto de ley un camino de estatus legal por 10 años renovable. Si bien esta idea no cumple las espectativa de los “Dreamers” y millones de indocumentados, es un escalón de avance para continuar en una pelea legal por la absorción definitiva a la sociedad norteamericana. Pero el debate en el legislativo prefiere desviar la atención de lo urgente a lo importante.

Es obligación del electorado exigir el cumplimiento de las promesas caducadas, Estados Unidos no puede darse el lujo de caer en las técnicas populistas de las corruptocracias del continente. Estados Unidos no puede fallar en “asegurar nuestros valores como nación de inmigrantes” (palabras de la propuesta de inmigración de Biden).