Fuerzas de la OTAN en Afganistán. Foto: Defence Images

Los talibanes han lanzado más de 150 ataques en todo Afganistán desde que comenzó la retirada oficial de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN el pasado 1ero de mayo.  Apenas han transcurrido 72 horas del inicio del repliegue y las fuerzas del talibán comienzan a tomar posiciones ofensivas para recontrolar al país dos décadas después de la invasión norteamericana.

Analistas políticos alertan sobre un nuevo Bengasi si el ejército nacional no logra contener el avance de la insurgencia hasta el 11 de septiembre, cuando se dará por concluida la presencia militar occidental en el país asiático. Si llegara a ocurrir la destrucción de la embajada norteamericana o el asesinato de alguno de sus funcionarios, será considerado como una derrota política de Biden al estilo “Obama” en Libia.

Afganistán en incertidumbre

El jefe del Estado Mayor Conjunto, General Mark Milley, percibe que las fuerzas gubernamentales de Afganistán estás “razonablemente equipadas, razonablemente entrenadas y razonablemente dirigidas”. El criterio de Milley evita mencionar a la opinión pública que los soviéticos estuvieron muy bien equipados en su momento, que la OTAN es la fuerza militar mejor equipada del planeta y que después de 40 años de conflictos con potencias en la región, vuelven a ganar una insurgencia harapienta, en chancletas y con armas anticuadas.

Los escenarios futuros no son halagüeños para el gobierno y sus fuerzas de seguridad. Milley fue claramente escéptico sobre lo que puede ocurrir hasta septiembre. “Si el ejército afgano se mantiene unido como fuerza combatiente o si se desintegra, creo que hay (…) varios posibles resultados (…) Por un lado hay la posibilidad de resultados dramáticos, malos, pero por el otro, existe la posibilidad de unas fuerzas armadas que se mantengan unidas y un gobierno que se mantenga unido”.

La ofensiva se extiende por el país

En este momento se debate el envío de refuerzos a las provincias de Helmand, Herat y Farah. Los talibanes comenzaron en horas de la noche del 2 de mayo el asedio de enclaves militares y localidades estratégicas. En Farah, diversas fuentes confirman el control insurgente de una base del ejército nacional.

La contraofensiva se desarrolla en 10 de las 34 provincias del país, por lo que las fuerzas armadas se encuentran dislocadas por el territorio y por primera vez solas en una campaña de gran envergadura.

Attaullah Afghan, jefe del Consejo Provincial regional, informo a EFE que «más de diez puestos de control cayeron en manos de los talibanes, y murieron ocho miembros de las fuerzas de seguridad y otros 19 resultaron heridos» en Helmand.

Mientras tanto, Qari Yusuf Ahmadi, vocero del Talibán reportó en su cuenta de twitter la captura de 25 puestos de control Helmand y la captura de policías y soldados del gobierno, acompañado de numeroso material bélico. Se debe esperar que los próximos días sean de aumento de la escalada de violencia. Los talibanes intentará aprovechar los últimos 10 días de Ramadán para aumentar la moral combativa entre sus hombres, en especial “la noche del decreto” (Laylatul Qader), fecha lunar por confirmar, donde se celebra la revelación del Corán.

La insurgencia prepara el terreno para aglutinar grupos tribales, insurgentes, convocar a la deserción del ejército y pasar a la captura de Kabul en la segunda quincena de septiembre, cuando las tropas occidentales estén completamente ausentes en el teatro de operaciones. Esta vez no habrá helicópteros para evacuar a los aliados como en los tiempos de Saigón.

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