A los gritos se escuchan decir (EN SERIO) muchas idioteces que perecieran una broma. Actitudes que hasta un niño caería de espaldas por lo absurdas son el pan nuestro de cada día. Quienes gritan y actúan de tales modos son personas dizque inteligentes, cuyo convencimiento al hablar y actuar hace dudar del uso de sus neuronas.

En una manifestación anticuarentena en Rosario; Argentina; un hombre vociferó otra denuncia contra la vacuna Sputnik V (rusa) que inmediatamente se convirtió en viral: “Se la pusieron a mi vieja. Le puse un imán y le quedó pegado en el brazo… ¡la vacuna tiene imán, nadie se da cuenta de eso!”, afirmó el tipo a los gritos.

PANDEMIA MENTAL

Escalamos sin dudas a una fase superior de estupidez colectiva, de embrutecimiento social. Cualquier cosa, por paradójica, irreal o ilógica que sea, gana clicks, likes y protagonismo a la velocidad de transmisión y/o descarga de los que dicen y comparten. Gente que aparenta pensar, convierte a sus verdugos en líderes y amos de sus destinos.

Según una analista argentina lo que más preocupa es “el ascenso de un nuevo actor social en estos tiempos: el desquiciado político. Con él, un fantasma recorre el mundo: el de una turba cada vez más numerosa de seres incapaces de elaborar un razonamiento coherente, se lo comparta o no, pero coherente al menos en sus propios términos.

Su compulsión al ridículo, no es más que la temeraria incapacidad de autopercibir sus limitaciones, montadas en fantasías mesiánicas desencajadas de todo. No se trata de pensar distinto. Se trata de una categoría de otro orden: el desquicio social”.

ESTUPIDEZ COLECTIVA

Y ciertamente, la enajenación siempre ha sido fenómeno de masas cuando se busca (y se consigue) la manipulación social a través de bien elaborados paradigmas por parte de inescrupulosos amantes del poder. Lo de hoy, esa “alienación social”, sobrepasa lo inaudito pero más inaudito es que se acepta, se apoya y se comparte sin empacho alguno.

Asistimos; al menos yo y unos cuantos que miramos con ojos bastante parecidos en el enfoque; con un asombro cuya capacidad no se pierde, a una total banalización de lo útil, a una entronización de cualquiera que; cual moderno mesías; porte una lámpara iluminadora de caminos “correctos” en los que el atontamiento colectivo encarrile a los “fieles”.

Además; ¡hay de aquel que ose llevarles la contraria en sus delirios!; las siete plagas bíblicas parecerán nimios castigos ante la lapidación social a sufrir, los alaridos llamando al exterminio. Sí, la mitad del mundo convencida de que la otra mitad es prescindible, o es “el otro bando”, el de los equivocados a los que no vale convencer, sino vencer.

IMPOSICIONES Y MÁS ESTUPIDEZ

Hay cero debate. Solo gritos, sin música de fondo o mejor dicho, con reguetón y moviendo el culo como filosofía. Esa parte del cuerpo pareciera haber sustituido al cerebro y vale más el cotilleo de una modelo agregando estupideces a las cotidianas, que una reflexión sesuda… cuesta mucho más la idea que seguir el delirio, repetir sandeces, estar en la cima de la ola.

Cualquier tema es propicio para el ataque. Una opinión opuesta es un ataque. Pensar distinto es atraer sobre sí la ilógica represión de quienes se proclaman “libertarios”. Quieren libertad para pensar, sí, pero para pensar y actuar como ellos. Los deberes y derechos de los demás… bien, gracias.

Y no hay banderas ni ideologías. Todo se ha mezclado ante el avance de la idiotez colectiva y ni derecha ni izquierda se salvan, como no se salva el mundo de seguir por este camino. Son los seres humanos quienes se han encargado de emponzoñar cada sistema, cada idea, de hacer mierda cualquier ideología. Lo primario es el ego, el resto es de ahí para atrás.

SÍMBOLOS DE ESTE TIEMPO

El “delirio enajenado de millones”, con rumbo al desastre se amplifica y reitera. Es primera plana en cualquier medio de difusión. Es “trending topic” de redes sociales. Es la magnificación del idiota que cree haber destronado a Einstein creyendo que la relatividad no tiene que ver con él, si su absurdo es absoluto pero/y creído por millones. 

Tal cual dice la analista citada antes: lo macabro son “los títeres perturbados que se reproducen de a millones desde que las comunicaciones se enredaron de esta manera, y cualquiera con acceso a internet cree haber llegado a algún lugar privilegiado de la historia”. Nos vamos al carajo sin pasaje de retorno, y lo peor, es que tiene infinitos likes.