Si algo le sobró a John McAfee, en la vida y tras su muerte, es polémica. El primer enfant terrible de Silicon Valley pasó de mendigo a millonario, de magnate a casi arruinado, de experto en ciberseguridad a embaucador con criptomonedas, de candidato a presidente de Estados Unidos a evasor de impuestos y de preso a muerto en dudoso suicidio.

Creador del antivirus homónimo, supuestamente se suicidó en una cárcel de Barcelona, luego de que España aprobó su extradición a Estados Unidos por cargos de evasión fiscal y fraude. Poco después su cuenta de Instagram publicó una foto de su tatuaje en el brazo derecho. La cuenta fue eliminada y no se sabe quién manejaba las publicaciones en ella.

John David McAfee nació en Gloucestershire, Reino Unido, en 1945. Hijo de un soldado norteamericano y una cajera inglesa, su familia se mudó a Virginia. Con apenas 15 años quedó huérfano cuando su padre alcohólico se suicidó. En 2012, le había dicho a la revista Wired que él y su madre eran maltratados por el padre.

«Hacker» by Infosec Images i

DE LA OSCURIDAD AL ÉXITO

McAfee se graduó en matemáticas y empezó a vender suscripciones a revistas puerta a puerta, en una época borrosa y turbulenta por el abuso de sustancias y alcohol que  cortó en 1983. Trabajó en empresas de software por etapas y planificaba viajes, hasta que en 1987 el éxito tocó a su puerta, abierta con sus dedos y neuronas.

Entonces creó el antivirus con su nombre, al desarrollar un programa de limpieza para su computadora infectada. Nació McAfee Associates y su herramienta mundial, con un modelo de negocios ideal para propagarse: era gratis para usuarios particulares inicialmente y cobraba a las empresas más importantes, atacadas por los primeros virus informáticos.

Dejó la empresa en 1994 ya millonario y lo fue más tras la compra de esta por Intel por 7.700 millones de dólares en 2010. Pero cuando Intel escindió el antivirus como empresa de seguridad independiente, McAffe renegó del software llamándolo: “el peor del planeta”.

DEL ÉXITO A LA DEBACLE

Mediada la década de los 90, McAffe creó la empresa de la que salió PowWow, programa pionero de mensajería instantánea y chat para Windows, puso dinero en los cortafuegos ZoneAlarm y llegó a su administración. Todo parecía ir bien, pero la crisis inmobiliaria de 2008 lo sorprendió con mucho dinero en propiedades y quedó con 4 de 100 millones.

Se largó a Belice, donde creó la empresa QuorumEx, enfocada en antibióticos a base de hierbas. Pero su centro de investigación lo allanó la policía en 2012, por sospechas de ser en realidad un laboratorio de metanfetamina y lo cerraron. Se regó la versión de que, al hacer la redada, encontraron a McAfee en la cama con una chica de 17 años.

Sus líos parecían sin fin. El mismo año montó un grupo de seguridad propio, lo armó y poco después fue acusado del asesinato de su vecino Gregory Faull. Todo indica que por  problemas con perros que McAfee tenía en su finca, y que un día aparecieron muertos. Se fugó y fue detenido en Guatemala tras estar prófugo casi un mes por el asesinato.

Pudieron hallarlo por una foto, subida por un periodista de Vice sin desactivar la geolocalización. A punto de ser deportado, McAfee fingió dos ataques al corazón para no salir del país, lo que le funcionó y fue enviado a Miami, donde conoció a su última mujer; Janice; con la que llevó una relación estable.

CANDIDATO FALLIDO A PRESIDENTE Y EXPERTO EN CRIPTOMONEDAS

«Bitcoin, bitcoin coin, physical bitcoin, bitcoin photo» by antanacoins 

Y McAfee de nuevo saltó a los titulares en 2015, cuando anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos como el candidato del partido Transhumanista y luego su cambio al Partido Libertario, pero en las internas fue derrotado y hasta ahí llegó el sueño presidencial.

En los últimos años se convirtió en gurú de criptomonedas y también fue acusado de estafa, pues en el top de popularidad como recomendador de Bitcoin, se supo de pagos de hasta 150.000 dólares que recibió por incentivar con sus tuits la compra o venta de criptomonedas para influir en su valor.

Se refugió en Cambrils, costa de Tarragona, donde montó una red de computadoras en el sótano del hotel Daurada Park, edificio comprado por un amigo ruso para  seguir en el negocio de alterar bitcoins. Cuando la pandemia de COVID-19 llegó, por Twitter parecía estar en cualquier parte, pero se rastrearon logotipos y detalles para saber que seguía en España.

Su suerte terminó en octubre de 2020. Fue detenido en el aeropuerto de El Prat al intentar abordar un avión a Turquía. Su prisión en España respondía al pedido de extradición a Estados Unidos, por defraudación de impuestos por operaciones con criptomonedas. Según dijo su abogado, McAfee temía pasar el resto de su vida en prisión.

«Aeroport Barcelona-El Prat – Botigues» by Daniel García Peris i

GENIO, FIGURA Y SEPULTURA… CON MISTERIOS

Y tras el anuncio de su suicidio en la prisión de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, Barcelona, no podía cerrarse así nomás su estrafalafia, excéntrica e hiperkinética vida, retratada en el documental de 2017 Gringo: The Dangerous Life of John McAfee. Genio y figura, hasta la sepultura, ya se manejan las correspondientes teorías conspirativas.

Una de las cosas más señaladas es el tatuaje en su brazo derecho con la palabra $WHACKD, que según usuarios de Twitter advierte que corría peligro de asesinato y querían hacerlo ver como suicidio, tal como pasó cuando el multimillonario y pedófilo Jeffrey Epstein se suicidó en 2019, tras ser juzgado y convicto.

También se habla de una letra Q, que parece una referencia a QAnon, teoría de la conspiración de extrema derecha basada en la fake news de que el ex presidente Donald Trump intentó acabar con un grupo secreto de traficantes de personas y pedófilos.

Alegan que en mensajes de Twitter de 2019, McAfee dijo: “Si me suicido, no lo hice. Ni loco. Revisa mi brazo derecho”. En octubre de 2020 escribió “Estoy contento aquí. Tengo amigos. La comida es buena. Todo está bien. Sepa que, si me cuelgo, a la Epstein, no será culpa mía”. Y, para no variar, las redes sociales explotan.

Sin dudas, el hombre vivió de forma alucinante, mezcla de genio, suerte y que se guió en mucho por sus instintos. La última década fue una fuga constante, como para dar un broche macabro a tan agitada existencia. Y, para quienes gustan de agitar conspiraciones y rebuscar hasta el hartazgo… ya hay planes de cine tras bambalinas para retratar su vida.