Isabel Allende, foto de Casa de América

Atrevida, trasgresora y valiente son calificativos que no logran definir a la conquistadora española Inés Suárez (1507-1580), una mujer a la que se le ha negado el loor de grandes monumentos y encomiables reseñas, sin embargo, algo de justicia se le hace en la novela “Inés del alma mía”, y posteriormente en la serie televisiva de igual nombre.

Más allá de su participación en la conquista de Cuzco y Chile, y, por consiguiente, en la exterminación de gran parte de la población indígena de esos terruños, la evocamos como una precursora del feminismo inclusivo, ese que defiende la igualdad entre hombres y mujeres.

Así, Inés protagoniza esta semblanza para la cual hubo que desempolvar historias y escudriñar en la serie realizada en su honor basada en la novela homónima de la escritora chilena Isabel Allende.

¿QUIÉN FUE INÉS SUÁREZ?

Nacida en Extremadura, Inés fue criada por su padre ya que su madre se encontraba convaleciente de una enfermedad que por un tiempo le impidió dedicar tiempo a la niña.

Cuentan que en sus primeros años era poco sociable, y que no se entendía bien con los demás, excepto con su hermana Asunción, considerada su única amiga.

A los 19 años conoció a quien sería su primer esposo, Juan de Málaga. Al poco tiempo de contraer nupcias, el joven emprendió un viaje a Panamá y tras esperarlo por varios años ella se embarcó hacia las Indias en busca de su marido.

Llegó a América con casi 30 años y allí conoció sobre la muerte de su esposo. Como compensación por ser la viuda de un soldado español recibió una pequeña parcela de tierra en Cuzco, donde posteriormente hizo su fortuna trabajando la tierra y criando ganado. Pero el amor otra vez llamaría a su puerta.

PEDRO, EL AMOR DE SU VIDA

En Cuzco la joven conoció al conquistador Pedro de Valdivia, con quien participó en la conquista de Chile, siendo la primera española en pisar ese territorio. Y no solo compartió con él las armas, sino el amor por más de una década.  

Allí Inés prestó servicios domésticos y asistió a los más necesitados, por tal motivo la describen como una mujer bondadosa, solícita y sensata que gozaba del respeto y la consideración de los conquistadores.

Pero ella era una guerrera y más de una vez se le refleja en dibujos y pinturas alegóricas con yelmo y coraza empuñando una espada.

Esas memorias gráficas resaltan su rol en la fundación de Santiago de Nueva Extremadura, actual ciudad de Santiago de Chile, además ponderan su figura en la defensa de la urbe durante el asedio mapuche de 1541.

INÉS, LEJOS DEL OLVIDO

“Inés del alma mía” es el nombre de la serie basada en la novela homónima de Isabel Allende, quien quiso venerar el romance de la joven y Pedro al bautizar el libro con la manera amorosa en que él la trataba.

Galardonado en el Luchon Film Festival, el audiovisual de ocho capítulos rinde tributo a una mujer que hace siglos cruzó el mundo y tuvo una vida intensa como, quizás, ninguna otra de su época.

Desgraciadamente no abundan los escritos sobre su vida, pero no hay dudas de que tuvo una existencia plena y extraordinaria.

La resiliencia fue una contante en ella hasta para cuando tuvo que separarse de Pedro de Valdivia por los celos y el fervor religioso de aquellos tiempos. A él se le exigió que mandara a buscar a su legítima esposa a España. Sin embargo, Pedro murió antes del reencuentro.

En tanto, Inés fue obligada a casarse con el conquistador español y gobernador de Chile Rodrigo de Quiroga, con quien llevó una vida tranquila. Juntos favorecieron la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Monserrat, en Santiago.

Este artículo le puede interesar