Estados Unidos es el segundo país con mayor población judía después de Israel. Mientras que Miami es la sexta ciudad judía a nivel mundial, con casi 500 mil miembros. Apenas un poco de embullo necesitan para superaran a Jerusalén (5ta ciudad) en una década. Así que Hanukkah se vive con la misma pasión que en Tierra Santa; solo que en un entorno latinamente acogedor.

Como es común en la fiesta de las luces la solidaridad y los buenos deseos se desbordan del íntimo marco familiar y llega a las diversas culturas de la ciudad.En estos 8 días de Hanukkah la comunidad judía extiende su mensaje de paz y luz a todos los pueblos del mundo.

Este 2020 no deja de sorprendernos, esta ocasión para bien. Por primera vez desde el nacimiento del Estado de Israel se celebra un Hanukkah contando con la amistad y el reconocimiento de tantos gobiernos árabes. El último en sumarse a los «Acuerdos de Abraham» fue el Reino de Marruecos.

Hanukkah en la historia

Hanukka celebra la dedicación a Dios del segundo templo de Jerusalén tras la profanación griega de los Seléucidas hace más de dos milenios. Tras la muerte de Alejandro su general Seleuco heredó los territorios de Asia Menor. Durante casi un siglo Jerusalén quedó bajo los dominios helenísticos. Los griegos intentaron domar al pueblo hebreo imponiendo sus creencias. Hasta que la sublevación de los macabeos (167-160 a.c) restituyó la libertad temporal del pueblo de Israel. A pesar de este logro tras la contienda militar, el milagro de Hanukka nos recuerda que lo importante está en las pequeñas cosas.

El milagro se suscitó cuando los sublevados entraron al templo, depuraron el recinto y prendieron el candelabro. En ese momento se dieron cuenta de que sólo había aceite para un día. Sin embargo el aceite duró para 8. Así que el verdadero milagro no se había obrado en la victoria sino en la posibilidad de cumplir con la adoración. Por esa razón el símbolo más importante de Hanukkah es la menorah de 9 brazos. Se enciende cada día una vela, un total de 8, el noveno brazo(en el centro) es solo la vela piloto.

Benjamin Netanyahu inaugura la festividad de Hanukkah en Jerusalén.

Sufganiot

No hay una solo festividad judía que no sobresalga por sus exquisitos platos. Al parecer el milagro del aceite de Hanukkah hace que lo frito tenga un espacio especial en los platos de la celebración. Los sufganiot son el bocado estrella, con su sabor deleitan a adultos y niños. Es una especie de dona rellena de mermelada con cualidades adictivas. Un manjar que se sigue consumiendo más allá de Hanukkah y que seguró se elaborará por otras familias para la Navidad cristiana.