Pablo Iglesias, foto del Ministerio de Cultura de la Nación

La moción de censura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Ciudadanos (C’s) para desbancar al Partido Popular (PP) de la presidencia del gobierno de coalición en Murcia inició un caos político en España, tras abrir la puerta a una serie de acontecimientos que afectan no solo a esa Comunidad Autónoma.

Luego de presentar la propuesta por presuntas irregularidades en la vacunación contra el Covid-19, algunos diputados de C’s dieron un paso atrás y no la apoyaron, como se suponía que hicieran. De esa forma no pudo materializarse el objetivo impulsado por el PSOE desde el gobierno central.

MADRID SE ANTICIPÓ

Tras esa debacle, y previendo un suceso similar en Madrid -donde gobiernan en coalición PP y C’s- Isabel Díaz Ayuso (PP) dimitió como presidenta de la Comunidad de Madrid y convocó a elecciones para el 4 de mayo, iniciativa validada por el Tribunal Superior de Justicia de la región.

Considerado por algunos como un movimiento arriesgado o innecesario de Díaz-Ayuso, lo cierto es que poco después de su anuncio, otras dos mociones de censura tocaban a las puertas de la Asamblea de Madrid, presentadas por diputados del PSOE y Más Madrid, un partido surgido tras la separación de Podemos de unos de sus fundadores, Iñigo Errejón.

En alerta están las regiones de Andalucía y Castilla y León, donde también hay gobiernos de coalición integrados por el PP, un blanco muy bien definido para las mociones de censura que promueven por estos días desde la izquierda española.

NUEVO GIRO DESDE LA MONCLOA

La tensión en el panorama político tuvo un nuevo giro con la renuncia del vicepresidente segundo del gobierno Pablo Iglesias (Podemos), para presentarse como candidato a las elecciones en Madrid, argumentando que es importante detener el avance de un partido como Vox, considerado de extrema derecha, y que podría jugar un papel importante como apoyo al PP, en una posible mayoría absoluta en esa Comunidad.

El objetivo de esas jugadas políticas está bastante claro: dejar inactiva a la derecha y potenciar el rol de los socialistas y, de manera general, de los partidarios de la izquierda.

El papel de Ciudadanos y su presidenta Inés Arrimadas en todo este proceso ha sido muy cuestionado, al punto de provocar dimisiones de varios diputados de ese partido, haciendo que muchos analistas y figuras políticas vaticinen un debilitamiento o incluso la desaparición en Madrid de un partido que tuvo momentos de gloria de la mano de Albert Rivera, pero que ahora se ha situado en un terreno que muchos no acaban de comprender.

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