Balseros cubanos. Foto de DukeUnivLibraries

Los balseros continúan llegando, a pesar de las devoluciones a los interceptados en alta mar o en tierra firme, los cubanos no pierden la esperanza de entrar a Estados Unidos. En la última semana fueron devueltos 141 balseros a Cuba. Las autoridades de Panamá contabilizan más de 4000 cubanos de paso por su territorio camino a la frontera norte de México, a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia global. 

Según la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado, los ciudadanos de la isla son el tercer grupo más importante de solicitudes de asilo después de Honduras y Haití. Mientras tanto, más de 11 mil venezolanos han cruzado a Estados Unidos en los últimos meses desde México. Aunque no aplican al TPS (Estatus de Protección Temporal) vigente desde el 9 de marzo pasado, los migrantes de esta nacionalidad luchan dentro de Estados Unidos, junto a organizaciones de defensa de inmigrantes, para no ser devueltos a su país.

No hay ninguna ley preferencial para los venezolanos que cruzan ilegalmente la frontera y solicitan asilo. Pero hasta el momento no existen deportaciones masivas por la precariedad política, inseguridad social y económica que se vive en la República de Maduro. Pero, ¿acaso los cubanos no viven en situación similar? ¿Por qué son deportados casi de manera inmediata?

¿Se debería reponer la ley Pies secos- Pies Mojados?

En lo que va de año se han reportado y documentado casi 3 mil violaciones de derechos a ciudadanos cubanos en la isla. El país vive una terrible inflación unida al desabastecimiento de productos de primera necesidad, la tensión social va en aumento, los cubanos se van a Haití, Guyana, Nicaragua o se lanzan al mar para huir de la peor crisis política, económica y social de los últimos 30 años. 

Desde que Barak Obama dejó sin efecto “Pies secos, Pies mojados” en enero de 2017, los cubanos pasaron a ser tratados como los de cualquier migrante. Podría parecer un anacronismo, pero Obama no eliminó la Ley de Ajuste Cubano, que se encuentra vigente desde 1966. 

Entrevista al abogado de migración Dr. Ángel Leal

Para muchos esta disposición generó contradicciones en la política migratoria hacia los cubanos. Sin embargo para los miembros de la comunidad en el sur de la Florida era una consecuencia natural. El abuso de la ley Pies secos, Pies mojados y la ley de Ajuste Cubano generaba el comportamiento hipócrita de recibir los beneficios como refugiados para luego irse al año a disfrutar como turista en las instalaciones del régimen. Lo común entre las personas que huyen de conflictos y regímenes dictatoriales es que no retornen al lugar hasta que las condiciones han cambiado, no ocurría así en el caso de los cubanos.

El punto de vista humanitario:

Los cubanos en la frontera de México con Estados Unidos son objeto de extorsiones. Las familias cubana que esperan por cruzar para continuar sus procesos de asilo en Estados Unidos, se exponen a la delincuencia organizada que les secuestra, roba y pone en riesgos sus vidas. Esperar en campamentos dentro de Estados Unidos pondría a resguardo de miles de cubanos que huyen de la dictadura.

Aunque… abrir las puertas a los cubanos desencadenaría un éxodo migratorio como los de Camarioca, Mariel o el Maleconazo. De esta manera reponer Pies secos- Pies mojados daría la oportunidad a miles de cubanos de encontrar un camino a la libertad y el mejoramiento de sus condiciones de vida, en el país que más oportunidades le ha dado a esta comunidad. 

El punto de vista político: 

El régimen de la isla está cianótico, pero todavía respira. Desde los comienzos del proceso revolucionario el sistema usa a las personas como armas contra Estados Unidos. Ya sea permitiendo oleadas migratorias o seleccionando ladrones y locos para afectar al “Imperialismo yankee”. 

Pico final de remesas corresponden al inicio del «Período Especial» y el éxodo de los balseros. Fuente: www.ascecuba.org

Desde 1994 el número de ciudadanos cubanos soportados desde Estados Unidos ha aumentado progresivamente. En la actualidad el 35% de la población cubana recibe remesas provenientes de este país. Por lo que reabrir «Pies secos, Pies mojados», permitirá aumentar al gobierno de la isla captar más dólares a sus cuentas. 

Si ponemos en perspectiva el crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) del país con los procesos migratorios más grandes de la nación, veremos una relación directamente proporcional. La crisis del Mariel en 1980 surge tras el desplome del PIB para luego tener una recuperación en forma de V. De igual manera ocurre con la crisis económica de 1993 a 1996 que encontró su alivio con las remesas de los balseros. La crisis de 2015-2017 iniciada con la emigración libre a Ecuador muestra un comportamiento similar, siguiendo el patrón, Caída del PIB-Emigración- Repunte. El gobierno de la isla esconde tras un discurso antimigraciones una motivación económica solapada.

La olla de presión:

La situación de Cuba es siempre comparada con una olla de presión a punto de estallar. La experiencia histórica demuestra que cuando más roja está la olla el régimen tensa la soga por el lado humano y abre las puertas a las estampidas. Así los descontentos se marchan y terminan contribuyendo a la economía. 

Si aplicamos un pensamiento pragmático a rajatabla dificultar el ingreso de los cubanos a Estados Unidos sería estratégicamente correcto. Apuntando a que la sociedad cubana decida tomar cartas en el asunto sobre el terreno, sin la existencia de la alternativa de escape, la que estuvo abierta de una forma u otra durante seis décadas.

Un mundo de contradicciones

El análisis bipolar planteado en este artículo intenta mostrar someramente las contradicciones que rondan la política migratoria norteamericana hacia los ciudadanos cubanos. Es importante que veamos desde diferentes perspectivas el fenómeno. La historia y la política son hechas por humanos con personalidades complejas y contradictorias, no podemos esperar que las decisiones sobre la cuestión migratoria cubana no sean de la misma manera.

Partiendo de estos principios debe usted poner sobre una balanza y determinar lo que es más prudente. Decantarse entre lo humano y pragmático genera siempre dolores de cabezas.