Paraguay ha sido víctima durante estos dos años de pandemia, no solo de los estragos del nuevo coronavirus (Covid-19), sino también del robo voraz de sus propias autoridades y de empresarios sin escrúpulos que aprovechan la situación para lucrar a costa del erario público.

La pandemia obligó a tomar medidas excepcionales, en la economía y contrataciones públicas. Para enfrentar el virus, el país realizó préstamos internacionales USD 1.600 millones, para destinar a la salud, sectores vulnerables de la economía y brindar asistencia a los más carenciados, afectados por el aislamiento social.

UN SISTEMA DE SALUD EN TERAPIA INTENSIVA

Con un sistema de salud precario; previamente colapsado por el dengue; sin condiciones para enfrentar una crisis epidemiológica de alta complejidad, Paraguay solo dispone de poco más de cien camas de terapia y respiradores para pacientes con coronavirus en todo el sistema público de salud, para una población de 7.152.000 habitantes.

El dinero abundante y las ventajas de licitaciones sumarias; sin pasar por controles burocráticos; fueron aprovechados por sus autoridades para cometer un verdadero atraco con tintes de legalidad contra las arcas públicas, según reflejan reportes de medios de prensa.

ROBO A MANSALVA

La Dirección Nacional de la Aviación Civil (Dinac), adjudicó a una empresa fantasma la compra de tapabocas a más de 1.000% de su valor en el mercado (menos de USD 50 centavos/unidad y se pretendía adquirir a 5,50). La empresa fue constituida exclusivamente para el negociado. El presidente de la Dinac negoció la compra y la reventa a la institución.

Un grupo de diputados denunció ante el Ministerio Público las compras de insumos médicos y equipos hospitalarios tras un informe de la Contraloría General de la República (CGR), que desnuda irregularidades. “En la licitación la empresa no presentó las muestras de los productos y eso es un motivo para descalificar. Hemos solicitado a la Fiscalía que investigue a todos los funcionarios involucrados”, dijo la diputada opositora Rocío Vallejo.

Y se exigió aclarar el tema de las empresas Insumos Médicos y Eurotec, del empresario Justo Ferreira y funcionarios de Salud. Se adjudicaron en tiempo récord de 72 horas 85.220 millones de guaraníes (unos USD 13 millones) a las firmas, de Patricia y Marcelo Ferreira. La CGR realizó 13 observaciones por serios indicios de corrupción a la administración del a la postre defenestrado ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

DESDE ARRIBA PARA ABAJO, TODO UN RELAJO

Quizás una de las actuaciones más aberrantes fue la del propio Mario Abdo, que pretendió casi hipotecar la hidroeléctrica de Itaipú (empresa binacional) en beneficio de su contraparte brasileña, para un préstamo de varios millones de dólares negociado en secreto y a espaldas del Congreso. La reacción popular, con manifestaciones callejeras, frustró el negociado.

Y no solo autoridades nacionales aprovecharon la crisis para robar a mansalva, también las municipales. Los casos más sonados fueron la compra de alimentos por la municipalidad de Quiindy, del departamento de Paraguarí, para las escuelas del distrito. Se pagó poco más de USD 7 por latas de carne conservada de 340 g que no superan los USD 2 en el mercado, revelan informes de la Contraloría General del Estado.

Los empresarios transportistas exigen subir el costo del pasaje a 4 o 5 mil guaraníes (casi 1 USD, desde los 2.300 actuales) en plena crisis, cuando su renta ronda el 18% y el Legislativo, se opone. Con el precio del combustible congelado y subsidios indiscriminados a un transporte público por entero en manos privadas, es otro ejemplo de cómo la ganancia se impone sobre el bien público.

NI DIOS ESTÁ CONFORME CON TAL ROBO

El arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, máxima autoridad de la Iglesia Católica local, aseguró que “en un país rico” no puede haber pobladores sin tierra, sin techo, sin trabajo, sin educación de calidad y sin salud pública para todos. “Se deberá acabar con la corrupción, propiciando una justicia para todos al combatir la impunidad”, dijo el prelado.

Y al tiempo que agradeció al personal de blanco por “salvar vidas y crear esperanza” durante la pandemia, lamentó las falencias del gobierno de Mario Abdo para afrontarla. “Mientras la población obedecía estoicamente, algunos, entre políticos y comerciantes, se aprovecharon para hacer de las suyas. ¡Cuánto robo ha habido! ¡Cuánta improvisación y falta de planeamiento adecuado para enfrentar el Covid-19!”, denunció el arzobispo.

Mientras el coronavirus paralizó a la sociedad, “impidiendo el progreso y puso al desnudo al sistema sanitario”, también aparecieron “personas sin conciencia social ni moral, llenas de egoísmo y avaricia, que alardean furtivamente su arte de robar y de apropiarse de los bienes del Estado”, fustigó Valenzuela.

PANDEMIA Y MÁS ROBO

Tras los primeros casos de coronavirus en el país en marzo de 2020, el gobierno rápidamente suspendió las clases escolares, restringió eventos públicos y privados, y declaró un toque de queda nocturno desde el 10 de marzo, un día antes de que la OMS decretara la pandemia. Paraguay impuso una de las cuarentenas más estrictas de la región.

Y se logró contener la difusión del virus. Se debía permanecer en casa y solo salir para comprar bienes básicos o emergencia. Gracias a eso, el 15 de junio, al reabrir varios sectores económicos, Paraguay tenía una tasa de 2 muertos por millón de habitantes, la más baja de Sudamérica. El vecino Brasil contaba entonces más de 200 muertos por millón.

EL ROBO, LA PEOR PANDEMIA

Pero a partir de ahí, se desató la pandemia del robo desenfrenado. Los 1.600 millones de dólares en préstamos se esfumaron sin que se invirtiera uno en mejorar el decrépito sistema de salud y las cifras iniciales de contagios y muertos por el virus se esfumaron. Hoy el país es uno de los que peor situación tiene en el enfrentamiento a la pandemia.

Y el índice de vacunación es el más bajo de Sudamérica, entre los peores de Latinoamérica y del mundo. A mediados de abril solo habían llegado 4.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V, insuficientes para vacunar al 0,1% de su población. Entre donaciones de Chile (20.000 dosis) para el personal sanitario y el programa COVAX, el índice sigue muy bajo.

En resumen, lejos de priorizar la compra de insumos médicos y las necesidades de profesionales de la Salud para el combate al virus en Paraguay pandemia y robo van de la mano. En lugar de gestar un sistema de salud adecuado, «se creó una rosca mafiosa para robar durante la contingencia, en todos los estratos y niveles», afirmó la senadora del Frente Guasú (Frente Grande, oposición) Esperanza Martínez.