Las organizaciones que buscan el juicio político al presidente decidieron convocar nuevas manifestaciones contra Bolsonaro para el 24 de julio bajo la premisa de “Fuera, Bolsonaro”, exigiendo la vacunación acelerada en el gigante sudamericano, ayuda de emergencia de  600 reales (unos 120 dólares) y el fin de la violencia policial.

El mismo grupo ya había liderado las protestas del 29 de mayo y 19 de junio pasados y está encabezado por los frentes Pueblo Sin Miedo, Brasil Popular y Coalición Negra por Derechos y también lo integran el PT, el Partido Comunista de Brasil y el Partido Socialismo y Libertad (izquierda).

“Logramos construir una gran unidad en torno a una nueva demostración el 24 de julio. Antes, queremos hacer un proceso de construcción con el grupo de organizaciones sociales que se oponen a Bolsonaro», dijo João Paulo Rodrigues, de la coordinación nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y el Frente Popular Brasil.

EXPECTATIVAS Y REALIDADES DE LAS MANIFESTACIONES

Los convocantes pretenden aglutinar a otros grupos a la campaña de la próxima protesta y a un viaje al Brasil profundo el 25 de julio, Día del trabajador rural. La suma de ese sector a la lucha contra Bolsonaro es vital, representa a millones defraudados por las políticas del mandatario y está entre los más favorecidos en la época de los gobiernos del PT.

“Vamos a dialogar con los partidos que promueven una nueva solicitud de juicio político unificado, y las centrales sindicales, que juegan un papel importante en el proceso de masificación, para involucrar a las categorías de la clase trabajadora en nuestras luchas», enfatizó Rodrigues a “El Hecho de Brasil”.

Según este frente unificado, los en las últimas manifestaciones contra Bolsonaro participaron unas 750.000 personas, con más de 400 actos en todo Brasil y más de 40 ciudades fuera del país. Para la nueva convocatoria, piden llevar máscaras y utilizar alcohol en gel, además respetar el distanciamiento social.

VACUNACIÓN Y AYUDA, OTRA RAZÓN DE LAS MANIFESTACIONES

Otra de las causas que impulsan las manifestaciones contra Bolsonaro es la lentitud y mala organización de la campaña de vacunación contra el COVID 19. Hasta ahora en el gigante sudamericano se han aplicado casi 93 millones de dosis, con apenas 24 millones de personas completamente vacunadas, lo que ronda un magro 11% de la población.

Reiteradamente, Bolsonaro ha restado importancia; y hasta negado; la magnitud de la pandemia, razón por la que Brasil es hoy el segundo país a nivel mundial en muertes por el virus luego de Estados Unidos, con alrededor de medio millón y el 10% de infectados (18 de 180 millones de casos en el planeta), superando a la India en cantidad de fallecidos.

Además de la negación y la mala gestión en el manejo de la pandemia, Bolsonaro se rehúsa a incrementar la ayuda federal a los más desfavorecidos por las incidencias del nuevo coronavirus, por lo que millones de brasileños están al borde del hambre permanente y con disímiles carencias en cuanto a servicios básicos.

HACKER BORRÓ DATOS SOBRE REUNIÓN CON HIJOS DE BOLSONARO

En el ámbito de la mala gestión, se inscribe el escándalo desatado por la denuncia surgida en respuesta a una solicitud de acceso a información realizada el 13 de mayo. La solicitud exigió a la cartera de Salud Pública todos los registros de la presencia de Flávio, Carlos y Eduardo, hijos del presidente Bolsonaro, en la sede del ministerio.

El Ministerio de Salud afirmó que un hacker borró información de reuniones o encuentros de los hijos de Bolsonaro; todos parlamentarios o políticos en ejercicio; con jefes del Ministerio durante la pandemia. “Esta carpeta informa que hubo un ataque de piratas informáticos. Como resultado, la información solicitada se ha perdido”, comunicaron.

“Queremos conocer el número de reuniones entre el Ministro de Salud y el Presidente de la República a las que asistieron las siguientes personas entre enero de 2020 y abril de 2021: Carlos, Eduardo y Flavio Bolsonaro. En la información, indique las fechas en las que participaron los nominados, y el número total de reuniones oficiales entre el Presidente de la República y el Ministro de Salud, con las respectivas fechas”, reza la solicitud.

IMPOTENCIA, DESINFORMACIÓN Y CONVOCATORIA

El “Hecho de Brasil” buscó a la oficina de prensa del ministerio para verificar los detalles del ataque del hacker y su impacto. El informe también exigía de la carpeta información de los informes policiales sobre el caso, sin que hubiera respuesta.

No hay datos oficiales de la supuesta invasión. Se supone que se refiera a un ataque a principios de año, cuando el Ministerio tuvo su red invadida. Según la cartera, el ataque no pretendía filtrar datos o dañar la plataforma. El hacker solo advirtió de la vulnerabilidad: “¡Este sitio es una basura!”, escribió.

«Cualquier niño puede invadir este excremento digital, provocando lentitud y un daño aún mayor», tecleó el invasor, que también envió mensajes al presidente de la República: “Por favor, tómese en serio los asuntos de seguridad de la información. ¡Bolsonaro, encuentre un camino! (Sic)”.

El episodio tuvo lugar pocas semanas después del descubrimiento de una falla de seguridad en el e-SUS Atención Primaria; un programa para reestructurar la información de Atención Primaria a nivel nacional; que expuso los datos de más de 200 millones de brasileños en Internet.