«Looking forward» by mru24 is licensed under CC BY 2.0

Casi siempre que leo o escucho comentarios sobre la emigración y los retos que supone prevalecen aquellos sustentados en el arraigo a lo que se deja atrás y en el reto que entraña enfrentarse a una nueva vida en una sociedad, por momentos ajena.

Hay quienes nunca llegan a sentirse como en casa después de vivir por décadas en países donde no han nacido y a los cuales han llegado por motivos económicos o sociales. Y es que todo cambio puede generar temores por el solo hecho de sacudirnos o alejarnos de nuestra zona de confort.

Y es humano el miedo, solo que si dejas que gane la batalla te mantendrá inmóvil. El miedo inmoviliza, decía una amiga a otra tratando de consolarla después de un giro inesperado de la vida.

«Central American migrants find quarter in southern Mexico.» by Peter Haden is licensed under CC BY 2.0

LUCHAR POR TUS SUEÑOS

Más allá del reto que supone moverse de un lugar a otro, creo que emigrar abre un nuevo capítulo en la vida y la posibilidad de ver cumplidos aquellos sueños que no pudo hacer realidad tu país de origen.

Los anhelos pueden variar: disfrutar de la tranquilidad de ir al supermercado y hacer una compra semanal sin que esto sea un problema, poder viajar en vacaciones o disponer tus ahorros para la compra de un coche, o simplemente ejercer tu derecho a expresarte libremente.

Y no es menos cierto que emigrar entraña además adaptarse a una sociedad nueva y lograr insertarte en ella sin perder tu identidad, pero no es menos cierto que muchas veces la tierra extranjera te abraza de tal modo que logras sentirte en casa.

«International Workers Day march in Minneapolis» by Fibonacci Blue is licensed under CC BY 2.0

ABRIRSE A NUEVAS METAS

Conocer nuevas culturas y formar parte de ellas, arraigarse y hacerlo de corazón, son retos que también contempla emigrar. Más allá de los malos ratos que existen sin lugar a dudas, abrir los brazos a nuevos sueños y a posibilidades de crecimiento personal compensan el dolor de haber dejado atrás -de momento- familiares, amigos y profesiones.

No todo será positivo porque la vida misma no es un campo de rosas, sin embargo, el simple hecho de estar en un lugar que no te mantenga inmóvil, sino que te estimule a superarte cada día, siempre será gratificante y te dará fuerzas para conquistar nuevos horizontes.

Para profesionales, técnicos u obreros emigrar puede abrir la puerta para nuevos sueños y así desempolvar ilusiones que te hicieron fantasear durante años y que hoy, con trabajo, esfuerzo y algo de tiempo, puedes hacerlas realidad.

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