El gobierno de Cuba mantiene retenido desde el 2 de mayo, al artista Luis Manuel Otero Alcántara, en el hospital Calixto García, Ciudad de la Habana. El acceso al activista está restringido, solo un tío puede visitarlo en presencia de un agente de la seguridad del Estado, encargado de grabar la privacidad de Alcántara. 

Luis Manuel se encuentra en un limbo jurídico intencional, no lo han puesto en arresto oficial, pero tampoco se le permite salir del hospital capitalino. Aunque en Cuba el recurso legal de Habeas Corpus no se respeta por los tribunales controlados por el partido único (PCC), al estar en esta situación indefinida, no se puede ni siquiera interponer. La retención sin consentimiento y extrajudicial es tipificada en Occidente e incluso en Cuba como secuestro. 

Las probabilidades de éxito que tiene Luis Manuel o cualquier ciudadano cubano de llevar ante un tribunal el recursos de Habeas Corpus y alcanzar un fallo favorable a la libre movilidad de Alcántara son muy bajas. Según un reporte de Naciones Unidas entre 2016 y 2019, de 94 procedimientos de Habeas Corpus, 83 fueron denegados. 

Linchamiento y distracción

El miércoles 19 de mayo el régimen de la Habana puso en circulación un video de Otero Alcántara donde se le observa comiendo de una abultada bandeja. El artista recibe la visita de su tío en el justo momento en que está alimentándose. El gobierno usa estas imágenes como herramienta de descrédito para mostrar a la población un supuesto engaño generado por Luis Manuel. 

A pesar de que la opinión pública conoce que desde su detención hospitalaria Luis Manuel Otero recibe hidratación y alimentación, el gobierno insiste en la práctica de linchamiento mediático para desacreditar al artista. Los servicios de inteligencia cubana se encargan de editar, manipular y exponer información privada para validar el criterio de que Luis Manuel miente sobre la huelga de hambre que desde hace 18 días todos conocemos, dejó de hacer. Optan así por la confusión para atacar al artista.

Además de la eliminación del derecho a la libre movilidad, el gobierno le niega el acceso a medios digitales de comunicación. Aunque su cuidador puede usar su celular en presencia de Alcántara, a este no se le ha permitido la libre y privada comunicación con el exterior con medios propios, otro síntoma del secuestro al mejor estilo gansteril. 

El video que circula en redes es una prueba de manipulación, secuestro y tortura psicológica. A pesar de estarse alimentando de manera intermitente, Alcántara se observa ostensiblemente demacrado, con pérdida grave de peso. Los pómulos prominentes y las clavículas visibles son detalles que patentan su degradación física. 

Evidencias del secuestro de Alcántara

Es usual en los videos caseros hechos por grupos terroristas a secuestrados, estos busquen colocar diversos mensajes subliminales destinados a las miradas atentas. En el caso de este material, Otero Alcántara hace un comentario clave: “ espero que ya para la semana que viene esta gente me dejen salir”. Las palabras son confirmatorias del control de sus cautores sobre su derecho a la libertad. Luis Manuel intenta enviar un mensaje de atención en caso de que la próxima semana continúe detenido en Calixto García. 

Los medios de prensa independiente deberían presionar en este sentido, si Otero está bien, está comiendo y puede valerse por sí sólo, deberían simplemente dejarlo salir del cautiverio. Desde el día 2 de mayo es un secuestro, pero la prensa ha reaccionado lenta por las distracciones del régimen, y las dudas generadas por la credibilidad del activista. Todo es secundario en este momento, no se podrá tener conocimiento claro de lo ocurrido en este período si no se puede acceder a Alcántara.

Otro elemento a tener en cuenta en el video son las expresiones corporales de Alcántara y su tío. Ambos mantienen posturas con los brazos cruzados, señal de inconformidad o reacción negativa a una circunstancia. 

Escenarios posibles

El gobierno de la isla busca desmembrar moralmente a Luis Manuel, por lo que espera continuar con estas prácticas distractivas hasta que la prensa internacional desista en su interés sobre el detenido. Las opciones en las próximas semanas pueden ir desde su liberación, condicionada a la creación de un cargo de desacato y la consecuente sanción de privación de libertad. En otro escenario podrían intentar presionarlo que abandone el país y en última instancia, devolverlo a las calles y practicar las detenciones relámpagos. 

Dependerá de los medios alternativos, los movimientos y los líderes opositores, no caer en el juego de la contrainteligencia del régimen y abandonar por moralismos construidos, a un joven sin apetencias políticas y muchos deseos de luchar con su arte.