Alí Salem Iselmu nació en 1970, cerca de la antigua Villa Cisneros, actual Dajla. Como la mayoría de los saharauis, proviene de una familia nómada que acampaba en Negyir; un valle de acacias espinosas entre la costa del Sahara Occidental y el Tiris; donde nació. Desde pequeño, vivó el exilio tras huir junto a la familia en 1978, al final de la guerra en la que el Frente Polisario expulsó a Mauritania del Sahara Occidental.

Lo conocí en 1990, en la Universidad de Oriente, adonde llegó junto a otros coterráneos a estudiar Periodismo. En 1982 había salido de los campamentos de refugiados en el sureste de Argelia a formarse en Cuba, que tiene relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y acogió a muchos, ofreciéndoles estudiar en sus escuelas y universidades. 

Compartimos las vicisitudes de esos años, en los que aprendí a admirar a “aquellos beduinos flacos con un espíritu de hierro” (así les llamábamos) que cuando hablaban de su tierra, sus ojos ardían más que el té verde que consumíamos con ellos y sus arenas natales. Tras graduarnos, seguimos en contacto esporádico por las redes sociales.

UN DRAMA ARDIENTE

Entonces supe y hoy, al cabo de los años retomamos, su drama nacional. En entrevista reciente; con la paciencia milenaria de su raza; me refrescó las intríngulis de todo: “El territorio en disputa es el Sahara Occidental, territorio del noroeste de África frente a Islas Canarias. Una costa de 1200 kilómetros y una extensión de 266 km². Su capital es el Aaiún y fue la provincia número 53 de España hasta 1975”.

Y allá volvió Alí. A los campamentos en 1995 y estuvo con su familia hasta 1996. Trabajó en Radio Nacional Saharaui como locutor y redactor informativo en la sección que emite en lengua castellana. Actualmente vive en el País Vasco y trabaja de traductor del castellano al árabe clásico y al hasanía. Preside la Asociación Tifisqui Cultural de escritores saharauis.

Pero mantiene sus raíces y no descansa en dar las razones de su odisea: “La ocupación marroquí es fruto de su política expansionista desde su independencia en 1956 hasta hoy. En 1963 invadió Argelia en la conocida “Guerra de las arenas”, reclamó Mauritania hasta 1970 y sigue reclamando las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla. En el Sahara Occidental son sus riquezas: las minas de fosfatos, caladeros de pesca, turismo y el tránsito de mercancías entre Europa y África”.

ENTRE ARENAS E HISTORIAS

De Alí no he podido leer todas sus obras, pero algo ha acercado de su poemario “La Música del Siroco” (2008) sello Umdraiga; Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón; también  sus relatos cortos: “Un Beduino en El Caribe” (2014) (título quizá inspirado por nuestros chistes y jaranas), y publicado por la editorial “Erroa” del País Vasco (2015) y “La Luz de Cuatro Velas en El Sahara” de la editorial Wanáfrica (2018).

Así, se ve claramente que no olvida; como ningún saharaui; de dónde viene y hacia dónde va: “La RASD ejerce su soberanía fuera del Muro de la Vergüenza que hizo Marruecos para anexionarse el Sahara Occidental. Allí se vivía de la ganadería fundamentalmente”.  

“Yo vivía en Dajla, allí mis padres y abuelos tenían sus casas. En 1978 huimos hacia el sur y los combatientes saharauis no trasladaron a los campamentos de refugiados ante el avance del ejército marroquí que terminó ocupando Dajla”.

OTRA VEZ LAS ARENAS MÁS ARDIENTES

Ahora, tras el fracaso de una espera de muchos años, el Frente Polisario ha vuelto a la lucha: “El estallido de la guerra el 13 de noviembre de 2020, obligó a la evacuación a los campamentos de refugiados en el SO de Argelia. Allí está el Gobierno de la RASD en el exilio, la estructura organizativa y administrativa que gestiona la vida de los saharauis. La ayuda internacional ha sido clave para la supervivencia en condiciones excepcionales”.

Y Marruecos nunca ha estado cruzado de brazos. Su afán demostrado es la anexión del territorio que la Unión Africana y la ONU, reconocen con derecho a la autodeterminación. Alí nos cuenta que volvieron a las armas pues “Marruecos violó el cese el fuego al irrumpir en la zona del Guerguerat e intentar hacer una carretera en una parte que está bajo control de la ONU y la República Saharaui”.

“Ahora la situación es de una guerra a lo largo de todo el Sahara Occidental entre el ejército saharaui y las fuerzas de ocupación marroquíes. Ya hay varios muertos del ejército marroquí, con algunas bases militares destruidas. Los hostigamientos con artillería se suceden todos los días en todo el territorio”.

Los saharauis se han atenido a las resoluciones de la ONU y la UA, que incluyen un referendo, Alí dice que: “El frente Polisario Movimiento de Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro, sigue reclamando sobre todo el fin de la ocupación del territorio de la República Saharaui. El referéndum podría ser un mecanismo democrático que permita al pueblo del Sahara Occidental decidir su futuro”.

LA RAÍZ DEL CONFLICTO EN LAS ARENAS ARDIENTES

La otra cara del conflicto; Marruecos; tiene políticas bien definidas que llevan a extender, en tiempo y calor, el conflicto. Según Alí: “negarse a la aplicación del referéndum pactado a través de la ONU en los 90, ejercer mediante fuerza y violencia una ocupación militar que la comunidad internacional no reconoce y violar los derechos humanos prohibiendo a los saharauis el derecho a reclamar la independencia y la libertad de su tierra”.

Y para rematar, la única solución ofrecida es “una autonomía dentro de una monarquía absoluta en la que no hay separación de poderes. El rey Mohamed VI goza de inmunidad y ejerce el poder sin someterse al control de su pueblo”. A ojos vista, no habría mucho de ganancia para el pueblo de beduinos, a los que se les niega todo acceso a superarse.

Marruecos ha reclamado y reclama (la base ideológica de su nacionalismo, el Istiqlal) un pretendido “Imperio Cherifiano” que va desde sus fronteras a Senegal al Sur, incluyendo Mauritania, parte de Argelia y Mali al este y Canarias al oeste.

En el interior, el núcleo de poder que rodea al rey marroquí y controla personalmente el tenebroso y temido Majzén, ordenó arrasar el norte del país produciendo miles de víctimas civiles en El Rif, cuando se intentó proclamar la República del Rif.

LEJANÍA IMPUESTA Y DISCRIMINACIÓN

A ese respecto, Alí reflexiona: “Los refugiados no pueden volver al Sahara Occidental porque Marruecos sigue ocupando las tierras de las que fueron expulsados en 1975 hacia Argelia. Mientras persista la ocupación no pueden volver”.

“Los intelectuales saharauis no pueden exponer sus libros en el Sahara Occidental ocupado. Marruecos ha asimilado la lengua y cultura saharauis, ofreciéndolas al mundo como marroquíes. Niega la identidad y singularidad de la lengua y la poesía en hasanía mediante una política de culturicidio. En los territorios ocupados no hay una sola universidad. Los saharauis tienen que estudiar en otros países como Cuba, Argelia y España”.

Alí afirma que “la lucha por la independencia sigue su curso en la ONU, por la descolonización y la autodeterminación”.

“La resistencia de la República Saharaui es clave para consolidar de cara al futuro la soberanía total del territorio del Sahara Occidental. El apoyo al tema de los derechos humanos será clave mediante la UA y organismos que pueden obligar a Marruecos a someterse a la legalidad internacional. La independencia es el objetivo primordial que persiguen los saharauis. La lucha armada puede doblegar la posición de Marruecos y sus aliados”.

HORRORES DE LA OCUPACIÓN, RAZONES DE LA LUCHA DURADERA

Me apropio del relato de Javier Ruiz, un periodista español, palabras tétricas de un hecho real: “Cuando, en la noche, la policía secreta marroquí, los gendarmes o los temidos “croatas” echa abajo la puerta de una casa de civiles saharauis que no han cometido ningún delito y el bebé que duerme echa a llorar por el ruido de los gritos y los golpes, uno de los uniformados lo coge y lo estampa contra la pared hasta que deja de gritar porque fallece”.

“Esa es la ocupación marroquí del Sahara hoy. Más de 600 saharauis permanecen desaparecidos. Yo personalmente he conocido a decenas de torturados, he visto sus cicatrices y escuchado el relato de su viaje al infierno… mujeres y niños también”.

Sobre esto y mucho más, Alí ha publicado varias cartas y artículos de opinión en diferentes periódicos en España. Además de crecer como escritor y poeta; mi colega saharaui mantiene el espíritu de hierro de su raza, forjado en el pastoreo nómada por sus ardientes arenas natales y; ¿por qué no? también con un aire del Caribe incrustado en el pecho.