Por Igor Alfonso

La Historia de Cuba está directamente vinculada a la de corsarios, piratas y filibusteros. Dentro de los más representativos del Caribe recordamos al francés Jacques de Sores, el holandés Cornelius Jols (Pata de Palo) y el inglés Francis Drake.

Lo que pocos conocen que fue un pirata nacido en Cuba, con una alta concentración de chocolate en su leche, uno de los más temidos durante finales del siglo XVI. Su nombre fue Diego Grillo. Muchos lo conocían como Dieguillo, el mulato Lucifer, por su maldad en el combate y su astucia de viejo lobo de mar.

Nacido en La Habana para el año 1556 sufrió desde muy pequeño de los desmanes de la esclavitud. Logra escapar siendo aún un niño de los terribles abusos físicos y psicológicos a los cuales era sometido y  se enrola en una embarcación española.

 En un enfrentamiento en altamar con el afamado pirata  inglés Francis Drake, el moreno suplicó que lo recibiera en su tripulación o le pusiera fin a su vida, puesto que para Cuba no volvía. No se conoce las condiciones ni las razones por las cuales el pirata lo aceptó en su embarcación, pero lo hizo.

Pirata negro a mucha honra

Pronto se vio que al cubano le sobraba carisma y temple por lo que le asignaron prontamente una embarcación. Estuvo en Londres con su ya amigo Drake, rodeado de la realeza y altas figuras inglesas. Se comenta que aprendió a hablar fluidamente inglés y hasta recibió honores de los reyes de Inglaterra por los servicios prestados a la Corona.

A principios del siglo XVII se alía con Cornelius Jols. Juntos asolaron tanto la costa norte, como la sur de la zona occidental de Cuba. De Grillo se comenta su respeto hacia las mujeres hasta el punto de ponerles guardia de seguridad a las que estaban bajo su protección. Visitó repetidamente a su anciana madre, ya liberada, en la Villa de San Cristóbal en total anonimato.

En su última visita a La Habana, se encuentra con quien fuera el  abusivo dueño durante su niñez y con gran ensañamiento le puso fin a la vida del ya anciano. Para 1619, con más de 60 años, realizó la última incursión de la cual se tiene registro en la Bahía de Nuevitas, al norte de la actual provincia de Camaguey y desapareció del mapa.

 Algunos afirman que fue hecho prisionero y posteriormente ahorcado por órdenes del Gobernador Español en la Isla. Para otros que murió en Inglaterra disfrutando de las riquezas alcanzadas durante su vida.

De Diego no quedan hoy más vestigios que un Cayo con su nombre al norte de Pinar del Rio y una discoteca que lleva su nombre en Cayo Largo del Sur.

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