Hotel Nacional de Cuba, por FOTO:Fortepan — ID 61476: Adományozó/Donor: Mészáros Zoltán. archive copy tiene licencia bajo CC BY-SA 3.0

Por Igor Alfonso

El Hotel Nacional de Cuba desde su inauguración el 30 de diciembre de 1930 ha sido una de las instalaciones más emblemáticas de la nación cubana. En él se han hospedado figuras ilustres de todos los continentes y de todos los ámbitos de la sociedad. Desde entonces fue un referente del lujo y el glamour.

Un pequeño ejemplo de sus huéspedes ilustres son Sir Wiston Churchill, Errol Flyn, Frank Sinatra con Ava Gardner, Charles Lucky Luciano entre otros. Más recientemente hospedó figuras de la talla de Gabriel García Márquez, Lola Flores y hasta por sus jardines se paseó Yuri Gagarin; al parecer, luego de llegar al espacio, quiso ir más lejos y llegó a Cuba.

Pero existe una pausa en el tiempo para este Hotel. El 2 de octubre de 1933 fue atacado por cañones, desde los 4 costados. Los obuses venían incluso de cañoneras en el mar. Todo comenzó con el turbio golpe de estado del 4 de septiembre del mismo año, mediante el cual se le ponía fin al gobierno de Carlos Manuel de Céspedes (Hijo).

 Un grupo de militares de alto rango se apertrechó en el Hotel Nacional, donde se encontraba convaleciente de una operación de apendicitis Julio Sanguily Echarte  y el embajador norteamericano Benjamin Summer Welles. Muchos de los trabajadores del hotel abandonaron la instalación y quedó completamente despejada. El 24 de septiembre el gobierno le da un ultimátum a los que dentro se encontraban y fue completamente por gusto.

Hotel Nacional bajo fuego

Aproximadamente a las 6 de la mañana el ejército abrió sorpresivamente fuego de fusilería, ametralladoras y cañones de 75 mm sobre los oficiales guarecidos en el hotel. Muchos balcones se deshicieron en pedazos y se abrieron grandes troneras en las paredes con el consiguiente destrozo de tabiques, muebles, cristales y servicios.

 Se interrumpió el fluido eléctrico.  La rotura de las cañerías anegó las habitaciones. A las 12 del día por gestión de la Cruz Roja se estableció una tregua para evacuar heridos y mujeres. Los oficiales amotinados pidieron un tiempo adicional hasta las tres de la tarde. Una vez reanudado el combate la oficialidad resistió la nueva embestida durante hora y media. Un rato después se izaron en las torres del hotel las banderas blancas. Finalmente la sublevación fue aplastada.

Debido a la magnificencia y calidad constructiva de la obra los daños ocasionados al inmueble durante el cañoneo no fueron trascendentales. Este aspecto fue aprovechado por la compañía constructora Purdy and Henderson. Según testimonios de antiguos empleados, como propaganda para anunciar la solidez de sus edificaciones, la empresa constructora lanzó su eslogan: “Construya  con nosotros, Purdy and Henderson. Nuestras construcciones soportan cañonazos”.