El colapso del edificio en Surfside, Miami, va pasando de tragedia por muertos y desaparecidos a una crónica de un desastre anunciado. Van saliendo a la luz detalles de manejos turbios, corrupción impensable y personajes del mundo empresarial y político que propiciaron los sucesos y dejan ver que pudiera no ser único.

Charles Burkett, el alcalde de Surfside, la ciudad del condado de Miami Dade donde ocurrió el hecho, dijo: “Este tipo de cosas no pasan acá”, en relación con sus posibles causas, en un lugar en que las normas constructivas son de las más estrictas del país por; entre otras cosas; los huracanes. “Es menos probable que el impacto de un rayo”, aseveró.

Rescatistas en Champlain Towers South (Surfside, Miami, FL)

QUÉ ES EL CHAMPLAIN TOWERS SOUTH

Empezando por el principio, el Champlain Towers South es un condominio de 12 plantas y más de 100 apartamentos, ubicado frente al mar en el norte de Miami Beach, cuyos costos fluctuaban entre 600.000 y 700.000 dólares. Actores populares, familiares de presidentes y reconocidos médicos vivían allí, además de miembros de la comunidad judía de Florida.

Nathan Reiber, empresario nacido en Polonia y emigrado a Canadá, fue el inversionista del edificio. Era un abogado en Toronto antes de trasladarse a Aventura en la década de 1970. En Canadá, él y sus socios habían sido acusados de evasión de impuestos por, entre otras cosas, sustraer dinero de negocios de lavandería, informó The Washington Post.

Pasados 15 años, se declaró culpable, pagó una multa de 60,000 dólares y la cosa quedó allí. En la Florida, Reiber empezó a comprar y vender edificios multifamiliares, a menudo con socios de Canadá, y a desarrollar los suyos propios desde cero. Los registros de sociedades de la Florida lo muestran asociado a 31 empresas.

Nathan Reiber el desarrollador inmobiliario que construyó las Torres Champlain

¿LA VERDADERA GÉNESIS DEL COLAPSO?

Y según una investigación del Miami Herald el ex alcalde de Surfside Mitchell Kinzer, afirmó que gente como Reiber y sus socios urbanizadores eran “normal en la política”. “Querían construir un edificio, obtener beneficios”.

Para construir el “Champlain Towers Plaza” con 136 residencias, gastaron 600,000 dólares en la demolición de edificios y la elaboración de planos basados en una marca de agua alta. El plan fue aprobado inicialmente, pero luego les dijeron que estaba 38 pies demasiado cerca del mar y cancelaron el permiso de construcción. Presentaron una demanda, pero perdieron.

En 1979, Reiber comenzó a construir Champlain Towers South a través de su empresa Nattel Construction, junto con Champlain Towers South Associates, una sociedad formada por 15 empresas promotoras que tenían cada una entre 4.17% y 12.5% del proyecto.

“En los tiempos de vacas flacas y de auge, los urbanizadores del sur de la Florida se acostumbraron a conseguir lo que querían de las autoridades normativas de construcción y de zonificación y de los políticos que establecían las políticas. Reiber no fue una excepción”, dijo el Miami Herald.

ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO

En 1979, las autoridades detectaron deficiencias en el sistema de alcantarillado de Surfside y declararon una moratoria a la construcción. Los urbanizadores de Champlain Towers, perdían dinero en costos por el retraso y aportaron 200,000 dólares, la mitad del costo de reparación del alcantarillado. Champlain obtuvo entonces el permiso para continuar.

La ciudad de Surfside tuvo ocho administradores en cuatro años. Las reuniones del consejo tenían una “atmósfera de carnaval” marcada por gritos, abucheos y silbidos, según un artículo del Miami Herald. Se acusó a los miembros del consejo de aceptar donaciones de campaña de Champlain Towers y de favorecerla en detrimento de otros proyectos.

Champlain recibió la orden de paralizar la construcción cuando la ciudad llegó a sospechar que el penthouse de la torre superaba el límite de altura de 12 pisos de Surfside. El concejo municipal se reunió rápidamente y dio su visto bueno al penthouse. Circuló una petición para destituir a los miembros del concejo, pero no se aprobó.

POR LA PLATA BAILA…

Y con la recaudación de impuestos aumentando 15%, en 1982, Reiber calificó como el noveno mayor urbanizador de Miami por vender 125 unidades de Champlain Towers por 22.5 millones de dólares y fue invitado a formar parte de numerosas juntas e iniciativas empresariales y filantrópicas, el Temple Emanuel, el Mount Sinaí Hospital, el Miami Jewish Health System, el Lowe Art Museum y el Adrienne Arsht Center.

Pero llegaron malos tiempos. La reputación de Miami cayó por el tráfico de cocaína y marihuana, el llamado Éxodo del Mariel por el que unas 125,000 personas llegaron a costas de La Florida y el mercado inmobiliario se enfrió.

Reiber y otros tres urbanizadores canadienses en Surfside cortaron su trabajo, “dejando columnas inacabadas y pozos revestidos de hormigón en el suelo” y llegaron las demandas. En 1981, nueve de los inversionistas y empresas constructoras originales se unieron como demandantes y fueron contra Reiber y otras 25 personas relacionadas con las torres.

Reiber fue abucheado cuando fue al Concejo de Surfside por vecinos que pidieron a los miembros del concejo prohibir su trabajo “a menos que pusiera 500,000 dólares para que el sitio pudiera limpiarse si no cumplía. El entonces concejal Ben Levine defendió a Reiber. “¿Qué mejor manera de rellenar un agujero sucio y feo que con un hermoso edificio que aporte $100,000 [en impuestos sobre la propiedad] y más a la ciudad de Surfside?”

Por una votación de 3 a 2, Reiber recibió permiso para seguir adelante, lo que dijo que haría tan pronto como obtuviera un permiso de construcción costera del Departamento de Recursos Naturales. También se le permitió construir más cerca del límite de la propiedad de lo que permitían las normas. Cinco años después, Champlain Towers East estaba lista.

CRÓNICA DE UN DESASTRE Y DENUNCIAS

La especialista en marketing político y responsable de varias campañas; de republicanos y demócratas; Sasha Tirador, afirmó en entrevista con el periodista José Alfonso Almora que los problemas que desembocaron en el derrumbe de Champlain Towers South van más allá de simples cuestiones técnicas.

“La mayoría de los oficiales electos en este condado están en el bolsillo de los urbanizadores y casi todos los políticos pertenecen a ellos. Por eso suceden estas cosas. Hay una burocracia tan grande en relación con las inspecciones que no hay manera de poder controlarlas”, sentencia Tirador.

“Y lo que hace falta urgente es una reestructuración de A a  Z de los departamentos de inspección de las municipalidades”, aseguró en su comparecencia en “A esta Hora con Almora», programa en YouTube del periodista. Este último recordó que el funcionario Rosendo Prieto se reunió pocas horas antes del derrumbe con los vecinos y aseguró que “todo estaba bien”.

Tirador recordó que “el representante republicano Julio Robaina (no confundir con el ex alcalde) fue defenestrado por presentar una iniciativa para que las asociaciones de propietarios abrieran sus libros, a lo que se opuso el hoy senador Marco Rubio”.

En la misma línea argumentó Almora, al referirse a los políticos Brian Ávila y Manny Díaz Jr, quienes “le sacaron los fondos a la Agencia creada para investigar a las grandes asociaciones propietarias de condominios, dejándoles el presupuesto en 175.000 dólares. Con eso, no se puede investigar nada”, aseveró.

RAZONES TÉCNICAS QUE SE ESTUDIAN SOBRE EL DERRUMBE

No se descarta un posible error de diseño o construcción que haya sobrevivido 40 años. Durante la inspección de 2018 se encontró “un error importante” en la inclinación de la plataforma de la piscina, que impedía el drenaje, por lo que el agua “se queda en la impermeabilización hasta que se evapora”, revela el documento.

Y también hay expertos que aducen la posibilidad de que se haya usado hormigón o acero de calidad inferior en su construcción. El edificio está frente al mar y expuesto al salitre, hay quien considera que un daño al hormigón o la corrosión del acero que reforzaba las columnas podría haber afectado columnas principales para la sustentación de la carga.

Algunos especulan que la construcción de otro condominio – el 87 Park, de Terra Group, donde el tenista Novak Djokovic acaba de vender una unidad por 6 millones – contribuyó al colapso. Otros se preguntan si la prueba de la Marina con un explosivo de 40,000 libras frente a la costa de la Florida días antes, o si los trabajos en el techo lo desencadenaron.

DUDAS Y MÁS DUDAS

Y como tradicionalmente al final de la primavera e inicio del verano, intensas lluvias han caído en la zona de Miami-Dade, con alertas de que muchos suelos se han saturado de agua. La zona costera de Florida, de terreno poroso y permeable, se encuentra entre las más afectadas del país por el cambio climático y tiene áreas que se inundan frecuentemente por las crecidas del mar.

El edificio fue construido en tierra recuperada donde antaño había manglares y se asienta sobre roca porosa, que podría haber permitido que el agua subterránea llegara hasta los cimientos y potencialmente corrompiera su estructura. Pero todo son elucubraciones y teorías en una investigación abierta que pudiera tomar meses o años.

Lo concreto es que mientras casi 150 personas permanecen desaparecidas y muchos lloran por sus seres queridos perdidos en el derrumbe, comienzan a mostrarse indicios de que; más allá de cuestiones técnicas y errores; hay otros males mayores: los que propiciaron esos errores, los ocultaron y permitieron la tragedia e hicieron de ella una crónica del desastre anunciado.