Portada de el Conde de Monte Cristo, por Kirby York 

Confieso que las historias de capa y espada siempre llamaron mi atención. Todavía, en la adultez, no logro resistirme a los encantos de valientes guerreros y doncellas abandonas. Sin embargo, a la historia de El Conde de Montecristo me llevó la admiración y el cariño por un excolega de profesión.

Uno de los seudónimos que utilizaba para sus conquistas era Edmundo Dantés. La verdad es que este hombre nada tiene que ver con el personaje de la novela de Alejandro Dumas. Ni osado, ni valiente, ni guapo.

Siempre he sido muy curiosa, y por tal motivo me hice una ruta de apuntes hasta conocer que la historia de Dumas (1802-1870) está inspirada en un personaje real. Sí, un hombre de carne y hueso.

De esta manera, el protagonista de la novela llamado Edmond Dantes nació de algunas memorias del escritor francés matizadas con toques de fantasía para así representar a su padre como el artífice de las aventuras.

Padre y héroe

Fruto del romance entre una negra esclava y un aristócrata francés, Thomas-Alexandre Dumas, padre del escritor, trasciende como el héroe de la historia. De piel oscura, atractivo y diestro con la espada, este hombre consiguió el grado de general poco después de la Revolución francesa.

Dicen que pasó a la posteridad como un gran estratega que incluso llegó a contrariar las decisiones de Napoleón Bonaparte. Pero su vida fue breve. Murió a los 43 años, cuando su hijo apenas tenía cuatro. Es probable que la memoria de Dumas recreara todo el tiempo a su padre como un héroe, algo muy natural en los niños.

Como Edmond Dantes -recluido en el castillo de If en Marsella-, Thomas-Alexandre Dumas sufrió el dolor de la prisión y el olvido, sin embargo, su hijo no solo le rindió homenaje, sino que eternizó su recuerdo en un clásico de la literatura universal.

Castillo de If. Foto: Pixabay

Tiempo después, el escritor estadounidense Tom Reiss recuperó la leyenda del verdadero personaje en el libro El Conde Negro, galardonado con el Premio Pulitzer de Biografía en 2013.

Dicho volumen recrea interesantes pasajes de la vida de Thomas-Alexandre Dumas, por quien se interesó el escritor después de ahondar en El Conde de Montecristo.

Pese a que los nazis destruyeron en 1940 una estatua parisina levantada en honor del estratega, como testimonio de sus hazañas permanece grabado su nombre junto al de otros héroes franceses en la columna 23 del Arco de Triunfo.