Orosmán Cabrera Barnés, miembro del Partido Republicano Cubano en Camagüey. Foto: Archivo personal

Siempre el régimen cubano vendió la imagen de una sociedad justa, equitativa y unidad monolítica en torno al único partido permitido, negando la existencia de disidentes con su ideología. Sin embargo, existen y han jugado su papel en las manifestaciones recientes de inconformidad con la dictadura.

En Camagüey, la mayor provincia cubana, situada al centro – oriente del país, se organizó la protesta al conocerse la del poblado de San Antonio de los Baños, a apenas 15 kilómetros de La Habana, por; entre otras organizaciones; el Partido Republicano Cubano, que convocó a tres marchas.

LOS SUCESOS, LAS VOCES

Orosmán Marcelino Cabrera Barnés es uno de los miembros de esa agrupación política que tomó parte en los sucesos del fin de semana. En comunicación; intermitente por el férreo control y corte de Internet establecido por el gobierno de la Isla; habló para Editorial 24 de las razones que motivaron las manifestaciones y cómo ocurrieron.

“Dado el colapso del Sistema de Salud en Cuba por el COVID, más de un año la población en un casi total cautiverio, una economía devaluada por el llamado “reordenamiento” y  la poca credibilidad del gobierno, la gente llega a la  insubordinación. Realmente la situación es caótica por la falta de recursos en todo”, dice Orosmán.

“Hay que sumarle a eso los malos procedimientos en cuanto a la dirección del país. Pequeños detalles hacen rebozar la copa, se gesta una protesta en origen local (San Antonio) que se torna masiva con el calor popular en toda Cuba.

LOS SUCESOS, LAS CARAS

“En Camagüey, alrededor de las 14.00 y por vía telefónica la oposición cubana; que existe en todo el país y de la cual soy parte; convoca en tres puntos para protestar y concluir en el Gobierno Provincial detrás del Stadium  de béisbol “Cándido González” y la Plaza Ignacio Agramonte”, detalla Orosmán.

“Una marcha salió de la Plaza de Méndez, en el barrio La Vigía, debía llegar hasta el Casino Campestre (parque interurbano), por  calle Santa Rosa, Plaza de los Trabajadores y Parque Agramonte hasta el Casino. Hubo enfrentamientos, se rompieron vidrieras y se volcó un carro de la Policía. En la Plaza de Los Trabajadores se dispersó por un fuerte grupo militar”, detalla.

“La otra salió del barrio  Guernica por las avenidas de las Palmas y Finlay, calle Rosario y el Callejón de Triana para salir al Casino. Fue la de mayor fuerza. La policía disparó al aire, no pudo controlar la masa humana. En la intersección de Palma y Triana hubo el mayor encontronazo, con daños físicos por ambos lados. Allí hieren al sacerdote Castor (Álvarez Devesa) cuando trata de mediar y separar”.

“El tercer grupo (que debía de salir de la parte oriental de la ciudad) no salió, por lo que me incorporé por la calle San Fernando, llegando a Montera y Rosario”. 

Los sacerdotes católicos camagüeyanos Fernando y Castor (de izq. a der.), participantes de la protesta en su ciudad. Foto: Redes Sociales

LOS OPRIMIDOS

“Realmente hubo violencia innecesaria por parte de la policía. Cuando dos grupos se enfrentan en tales condiciones se va a dar y a que te den (la Policía en todo el mundo es un medio represivo). No pretendas que te regalen rosas si tú me das palo. Los medios en Cuba muestran hechos vandálicos… en tiempos de anarquía todo es posible”, afirma Orosmán.

En medio de las protestas se comenzó a difundir la noticia de que el gobierno de la provincia había sido tomado por las masas. A todas luces, una operación de la seguridad del estado destinada a confundir a los manifestantes y propiciar el arresto y represión de quienes salieran a las calles para continuar las protestas.

“La noticia del secuestro del Secretario del Partido fue FALSA”, enfatiza Orosmán. “Una FAKE NEW elaborada aquí. La cantidad de heridos con exactitud no te la puedo decir, pero en los grupos había más de mil personas. Hoy todo el día ha estado aparentemente tranquila la calle, pero esto empezó porque el presidente mandó al enfrentamiento de cubano a cubano sin derecho a diálogo”.

“Esto fue un estallido social y popular. La oposición existe desde siempre y seguiremos hasta que Cuba sea libre de la mentira y el comunismo”, termina Orosmán.

Manifestantes se enfrentan con las fuerzas represivas paramilitares del régimen cerca del Stadium de Béisbol de Camagüey. Foto: Redes Sociales

CONSECUENCIAS

Desde hace horas, el régimen cubano realiza una ola de detenciones por todo el país, justificándola con que “ocurrieron hechos vandálicos”, pero que incluyen a cuanto participante en las protestas hayan podido reconocer. En los futuros  procesos judiciales se basarían en la Ley nº 88 de Protección de la independencia nacional y la economía de Cuba, conocida como Ley Mordaza, la que en su Artículo I expone:

“Esta Ley tiene como finalidad tipificar y sancionar aquellos hechos dirigidos a apoyar, facilitar, o colaborar con los objetivos de la Ley “Helms-Burton”, el bloqueo y la guerra económica contra nuestro pueblo, encaminados a quebrantar el orden interno, desestabilizar el país y liquidar al Estado Socialista y la independencia de Cuba”.

La Ley tiene su precedente en el Artículo 70 del Código Penal Soviético adoptado bajo Nikita Kruchev que tipificaba el delito de “agitación o propaganda llevada con la finalidad de socavar o debilitar el poder soviético (…) a través de asertos calumniosos que denigren el Estado y la sociedad”.

Como muchas otras cuestiones del régimen, entra en directa contradicción con la Constitución Cubana en los artículos sobre la libertad de palabra y prensa, que garantizan “la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica” (Artículo 144 del Código Penal Cubano sobre el Desacato).

Y por último, el Artículo 54 de la Carta Magna Cubana, establece que “los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines”. De más está decir que también se contradicen Ley y Constitución.