Mike Pompeo informó hoy que el régimen de la Habana volvía a la lista de patrocinadores del terrorismo. Llevaron la fiesta bastante animada entre sanción y sanción, pero a Trump le gustan los cierres por todo lo alto… ¿quién lo duda? Con esta acción Trump devuelve el golpe bajo de las relaciones con Cuba que dejó Obama a su salida. Para Biden revertir esta medida puede ser nocivo en su afán de consolidar el apoyo de los influyentes cubanos del sur de Florida.

Por su parte, al régimen de la isla ni le va ni le viene. Con lista o sin lista seguirán soportando a Nicolás Maduro, con el ejército cubano acantonado en Venezuela. La «buena voluntad» de Obama de sacar al régimen de la lista negra en 2015, no generó ni un alpiste de cambio en el gobierno castrense. Lo que da la medida que dar sin recibir no funciona ni en las historias de amor.

Todo es diferente en la frontera»

Juan Gabriel

Decenas de miles de cubanos en la frontera sur de Estados Unidos han intentado cruzar por la fuerza en las últimas semanas. Dejarlos expectantes, en un tercer país a un juicio probatorio de «miedo creíble» es una jugada que, de mantenerse, pondrá la cosa caliente en Ciudad Juárez.

Miedo creíble y régimen terrorista

El 90% de los cubanos que se presentan al asilo en Estados Unidos son rechazados. El fin de «Pies Secos-Pies Mojados» dejó a los isleños sin la capacidad de garantizar su ingreso como refugiados que huyen de una dictadura. Pero devolver al régimen al selecto club de los patrocinadores del terrorismo podría cambiar el panorama para los que aguardan por meses en México para llegar a Estados Unidos.

No me sorprendería que Biden deba hacer frente a lo inevitable en los primeros días de su mandato. Poner a Cuba en la lista negra ampara tácitamente al miedo creíble de los isleños; aunque huir de una dictadura terrorista no te hace beneficiario automático de asilo. Los pies han estado secos por mucho tiempo, esperemos que pronto se mojen de prosperidad y reunificación familiar.