Una de las imágenes inéditas de Ernesto Che Guevara tras ser capturado y muerto en Bolivia. Foto: Archivo familia Arteaga.

La relación de Fidel Castro con Ernesto “Che” Guevara ha sido idílicamente representada por sus seguidores a lo largo del tiempo, casi como el encuentro de dos héroes volcados a la lucha antimperialista, complemento y sostén uno del otro, con las mismas ideas y enfoque en la consecución de la victoria de los humildes… una visión edulcorada y lejos de la realidad, pretendiendo sepultar la verdad de que Fidel Castro traicionó al Che Guevara.

Los hechos, imperturbables y tozudos padres de la verdad que; por mucho afán de ocultarlos que se ponga; salen a la luz inevitablemente, sin importar cuánto tarde, nos cuentan que en la antedicha relación Castro – Guevara sí existió una etapa idílica (como en toda relación que se precie de serlo): su mutuo descubrimiento en México, durante la preparación para la lucha guerrillera en Cuba.

LOS INICIOS DE UNA RELACIÓN DE USO Y ABANDONO

En esa época un golpeado y aún medio desorientado Guevara, proveniente del fiasco comunista en la Guatemala de Árbenz, enredado entre las piernas y trabajo ideológico de la peruana Hilda Gadea; su primera esposa, miembro de la directiva de APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana); toma contacto a través de ella con Antonio “Ñico” López; segundo al mando (sin mando) del Movimiento 26 de Julio; quien lo bautiza “Che” y lo presenta a Castro.

De ese tiempo data un informe del agente alemán Walter Rauff, comisionado por el futuro BND (Buró de Inteligencia de la RFA) también miembro de la Red Bolívar (Inteligencia nazi en Latinoamérica), que analiza la personalidad de Castro y aparece en el libro «El IV Reich. La conexión verdeolivo».

El agente cataloga a Castro como: “extremadamente desconfiado, paranoico con tendencias narcisistas e impulsivas aunque con inteligencia privilegiada. Muy eficiente en aglutinar a individuos con ideas afines y crear vínculos de subordinación a él. Intransigente en cuestiones de liderazgo, desoye opiniones divergentes y aparta a los que las sustentan”.

Fidel y Raúl Castro con el Che Guevara a inicios de la revolución cubana. Foto: Dominio Público.

EL COMIENZO DEL IDILIO CASTRO – GUEVARA

El Che fue acogido con beneplácito por Fidel Castro, primero por su condición de médico y segundo, porque vio en él un seguidor respetuoso de sus interminables monólogos de lucha y ensoñaciones de sociedad ideal a conquistar. Sin embargo, muchos consideran que la razón principal de brindarle una confianza de la que no gozaban la mayoría de los otros complotados, era la certeza de que en el futuro, Guevara no sería una oposición, por ser extranjero.

Otra cuestión de peso a la hora de captar al Che para la invasión a Cuba, fue su condición de reconocido comunista, algo con lo que Castro mantuvo una actitud ambivalente y equívoca. La misma táctica que empleó con Guevara, la perfeccionó a lo largo de toda su vida, diciendo una cosa y; la mar de veces; haciendo otra totalmente distinta y hasta opuesta.

CONFIANZA PERO CON REPAROS

Y el Che creyó en las promesas y discursos del naciente líder y se volcó a confiar en él, pero en varias ocasiones le reclamó actitudes que tendían al autoritarismo, justificadas por Castro por la “necesidad de imponer la disciplina militar en su estructura para el triunfo”.

Ya venía Guevara de experiencias asumidas por su contacto con alemanes desde la infancia y su preferencia por la idiosincrasia de esa nacionalidad, además de lo visto y vivido en la Argentina durante el ascenso del coronel (luego general y presidente) Juan Domingo Perón.

La exactitud, la puntualidad y el desapego que luego exhibiría en su vida, lo llevarían a rumbo de colisión ante los bandazos tácticos, estratégicos e ideológicos de Castro.

Pero en México, Castro y Guevara se atrajeron mutuamente, por la aceptación estricta del argentino del liderazgo del cubano. Ignoraba Guevara que durante la etapa del presidio, buena parte de los involucrados en los asaltos al Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes, se separaron de Fidel por su prepotencia e intransigencia, rayana en el autoritarismo y las tendencias comunistas manifestadas.

Fidel Castro y Ernesto Guevara en prisión, México, 1956. Foto: Archivo de la Procuraduría General de México.

ENTRENAMIENTO, CÁRCEL Y EXPEDICIÓN

Le era ajena al Che la vinculación silenciosa de Castro con el Partido Socialista Popular (comunista) cubano, al que públicamente no daba relevancia en la conformación del Movimiento 26 de Julio, pero de cuyas estructuras y aparato de Inteligencia se aprovechó para sumar adeptos en procura de tomar el poder en Cuba. Certificaba esto que Castro estaba ya radicalizado aunque lo negara.

El 20 de junio del 56 fueron detenidos por la Policía Mexicana mientras se entrenaban con el ex coronel republicano español Alberto Bayo Giroud. Las armas fueron decomisadas y todos retenidos en la Procuraduría. Guevara quedó preso cuando todos habían sido liberados pues se declaró comunista y en preparativos para hacer la revolución en Cuba, además, sus papeles estaban vencidos.

Según Castro, “no se irían dejándolo” y para ello “hicieron gestiones” que nunca fueron reveladas. Informes desclasificados de la Inteligencia alemana, atestiguan que consiguieron sobornar a Alberto Durazo; director de la Policía Judicial;  a través de la Red Bolívar pagando cien mil pesos y tras el pago, Guevara se unió al resto de futuros expedicionarios y abordó el yate Granma, rumbo a Cuba.

Tras el desastre de Alegría de Pío, en el que; afirma el Che en “Pasajes de la Guerra Revolucionaria”; fue “la primera vez que tuve planteado ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario”,  debió elegir entre un botiquín y una caja de balas que salvar y optó por  las balas, formó parte del reducido núcleo guerrillero génesis del Ejército Rebelde. Más tarde fue el primer ascendido al grado de comandante, el 21 de julio de 1957.

Che Guevara y Camilo Cienfuegos, Comandantes de la revolución, 1959. Foto: Archivo. Dominio Público.

CONFIANZA, APOYOS E INDICIOS DE TRAICIÓN

Los años de lucha en la Sierra Maestra consolidaron al Che como uno de los líderes favoritos de Castro, al punto de que le encomendó fundar la Escuela de Reclutas de Minas de Frío; como base de entrenamiento para el Ejército Rebelde; y tras la derrota de la Ofensiva de Verano del ejército de Batista, la invasión a Occidente tuvo a Guevara y Camilo Cienfuegos como jefes de columnas.

La conocida como Batalla de Santa Clara, en la que el Che pudo derrotar a casi dos mil soldados batistianos apoyados por aviación, tanques y un tren blindado en esa ciudad del centro del país, con su columna de alrededor de 300 hombres y la colaboración de las milicias del 26 de Julio, determinó la fuga de Fulgencio Batista el 1° de enero del 59 y con ello el triunfo de la revolución.

TRAS EL TRIUNFO, GUEVARA EMPEZÓ A SER MOLESTO

El triunfo entronizó a Castro como amo y señor de Cuba, con Guevara dentro de su círculo cercano y desde los primeros tiempos, el futuro dictador hizo gala de su paranoia, tratando de indisponer a los más connotados comandantes de la guerra entre ellos, sembrando la desconfianza y sacándolos de su camino hacia el poder omnímodo.

A Hubert Matos le dijo que Camilo era “un desastre, las mujeres lo vuelven loco y es un irresponsable” y que el Che tenía dos defectos: “es argentino y cojea de la pata izquierda (comunista)”. Siguiendo las líneas de su plan, acusó a Matos de sedicioso y lo encarceló por veinte años, desapareció a Camilo y a Guevara lo mantuvo mientras le fue útil en su acercamiento a los soviéticos, tras enemistarse con los Estados Unidos, una forma más en que Fidel Castró usó y abandonó al Che Guevara.

El Che ejerció como Ministro de Industrias y Presidente del Banco Nacional de Cuba hasta la Crisis de los misiles en 1962 y luego fue enviado a una gira por el entonces campo socialista y la URSS, de la que volvió diciendo que aquello no tenía futuro pues “jamás sería un totalitario al estilo de los soviéticos”. Ese fue el inicio del fin de su panacea común, pues ya era claro que Fidel Castro usó y abandonó al Che Guevara, sacrificándolo en el altar de su egolatría y afán de poder.

Che Guevara con el primer cosmonauta del mundo, coronel Yuri Gagarin, en Moscú. 1964. Foto: Archivo del PCUS.

GUERRILLAS, MENTIRAS, USO Y TRAICIÓN DE CASTRO A GUEVARA

Y las continuas desavenencias de Guevara con la posición soviética de no intervenir ni apoyar las luchas liberadoras de diversos pueblos del mundo e incluso cobrar las ayudas brindadas, dieron al traste con la relación con Cuba y Fidel Castro, quien “amigable y revolucionariamente”, lo conminó a sumarse a tales causas desde el plano militar, contando con el apoyo material y humano cubanos, otra forma en que Fidel Castro usó y abandonó al Che Guevara.

Es entonces cuando se suceden los intentos guerrilleros del Congo y posteriormente de Bolivia. Guevara sufrió el abandono y las promesas incumplidas de Castro; aunque luego del Congo, aún contó con la embajada cubana en Praga donde se alojó mientras preparaba el segundo intento en el país sudamericano; pues el aseguramiento necesario comprometido por el líder cubano, jamás se concretó.

Che Guevara con guerrilleros congoleses. 1965. Foto: Archivo. Dominio Público.

Como siempre hizo con los que necesitó y cuando quiso, Castro lo manipuló mintiéndole. Lo atrajo con la promesa de ayudarle y suministrarle hombres, armas y logística para sus planes (con la convicción y planificación completa de dejarlo abandonado y salir de él de una vez y por todas). Quería tener su Diario del Congo, que fue editado y salió muchos años después, con lo que quiso y eliminando lo inconveniente, otra práctica habitual en él.

BOLIVIA: LA CERTEZA DE QUE FIDEL CASTRO USÓ Y ABANDONÓ AL CHE

A poco de instalarse en Bolivia con sus guerrilleros, el Partido Comunista Boliviano mandó una carta a Castro, avisando que no querían saber nada del Che, al negarse este a dar la dirección militar de la guerrilla a Mario Monge, su secretario general. Nadie puede explicar por qué dicha carta no fue conocida por el Che, aunque puede explicarse porque la radio suministrada por Castro para la comunicación, jamás funcionó.

También sabemos que Castro sacó de La Paz al agente de Inteligencia Renán Montero, alias Iván, con quien contaba el Che para tener un flujo de información que permitiera la supervivencia de la guerrilla. La fuente de inteligencia primaria por la parte cubana se perdió irremisiblemente.

Si en 1965 Fidel había desterrado por completo al Che con la lectura pública de su carta de despedida (algo que lo enfureció sobremanera), es en Bolivia donde la traición y el abandono se concretan. A la pésima elección de un país donde acababa de realizarse una reforma agraria, siguieron las desavenencias con el PCB (pro soviético) y una serie de decisiones con un solo objetivo: deshacerse del Che y usar su imagen en provecho propio. Así Fidel Castro usó y abandonó al Che Guevara.