Cuba reportó el lunes un nuevo pico de muertes por COVID 19, con 21 fallecidos, lo que eleva a 70 el total en cuatro días y ubica al corriente mes como el más letal desde que la enfermedad se detectara en la isla.

El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) confirmó 3.075 nuevos casos (2.999 autóctonos y 76 importados), entre los que alarma la cifra de niños y adolescentes: 590 casos diagnosticados en 24 horas. La cartera de Salud informó señaló que en terapia intensiva hay hospitalizados 196 pacientes en edades pediátricas, de los cuales 73 fueron reportados en estado crítico y 123 graves.

La doctora Lissette López, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del MINSAP y miembro del Grupo Nacional de Medicina Intensiva y Emergencias, dijo que la última semana es la peor de toda la pandemia y que cada día se rompe el récord de contagios del anterior en niños y adolescentes, y lo corrobora el portal cubano Cubadebate.

Al terminar junio, fueron más de 7,000 los contagios de pacientes pediátricos y en la última semana se reportaron 3 188, de los que 3080 son contactos de casos positivos, detalló la especialista. Abundó que de los 3,188 infantes contagiados en la última semana, 186 son lactantes (menores de un año), y 14 menores de 28 días de nacido. Todos hospitalizados. 

LOS PEORES FOCOS DEL COLAPSO

Las zonas más afectadas por la pandemia hoy son las provincias de Matanzas y La Habana. En la primera sobresalen los municipios de Mantanzas y Cárdenas; este último al norte del territorio; donde se encuentra el polo turístico de la playa de Varadero, recientemente bloqueado al acceso de cubanos y reabierto al turismo internacional.

Es una cuestión muy criticada en redes sociales y comunicaciones de la Isla, al detectarse alrededor de 150 casos positivos de turistas rusos y 330 cubanos ingresados por Matanzas provenientes del país eurasiático. El Hospital Docente Julio M. Aristegui de Cárdenas está colapsado. Un vídeo emitido por redes sociales muestra cómo han tenido que colocar camas en los pasillos, porque ya no caben en las salas de ese centro de salud.

Hace prácticamente una semana las autoridades cubanas alertaron del alto impacto que está teniendo la variante Delta (conocida como cepa india) en Matanzas, pues en los últimos quince días, la provincia registró más de 3.000 casos autóctonos de COVID-19 y la mayoría fueron de esa cepa. Las medidas arrecian, pero la enfermedad no cede.

Video filmado por acompañante de un paciente de COVID 19 en hospital cubano

QUEJAS Y CARENCIAS

El usuario Julio Rodríguez emitió su queja en Facebook: “Para que tengas una idea: mi hijo de 11 años asmático, lleva una semana con 2 test rápidos positivos y no le han podido hacer una PCR porque no hay (o eso es lo que dicen). Mi hermana está también hace una semana con síntomas y fiebre en la casa porque no hay adónde ir”.

Rodríguez denuncia indignado: “Hace una hora se acaba de morir una vecina en su casa porque llevaba cuatro días llamando al SIUM (sistema de emergencia) y le decían que no tenían adónde llevarla. Se murió en su casa sin atención médica”.

Cuenta Rodríguez que este domingo fui con su hijo a las 23.00 a la policlínica y “la doctora salió y dijo que no hicieran más cola para atenderse, porque ella no iba a atender a más nadie. TODO ESTÁ COLAPSADO y cuatro mil rusos sin mascarilla por toda Matanzas y nadie les dice nada”.

“En el hospital pediátrico tienen a todo el mundo amontonado pero sin camas, están en los pasillos tirados. Matanzas está que mete miedo. Hace tres días pagué 3300 pesos por dos tiras de duralgina y 6 azitromicinas para mi hijo, porque en ningún lado hay nada de medicamentos. Las enfermeras te dicen: “Papá, tiene fiebre, ¿tienes algo para darle?””, termina su descargo Rodríguez.

Por su parte, Caroll Caderno postea: “Hace menos de un mes acudí al Hospital Miguel Enríquez con una crisis fuerte de vómitos a punto de la deshidratación y no tenían como ayudarme. En los hospitales no hay material. Ni algo tan simple como una jeringa para hacer análisis. No sé en que se basan para rebatir y defender lo indefendible. Tenemos que aceptar las deficiencias así como aplaudimos los logros…”

Damaris Pena aportó: “No han dicho ninguna mentira. Me pregunto quién tiene un medicamento porque en farmacia no hay y la ministra habló de “carencia de materia prima”. Cuando alguien te dice “lo tengo”, te pide arroz, azúcar, leche, aceite y es mejor pagar porque eso está caro y perdido. Hay que mejorar todo”.

Pacientes en el pasillo del Hospital Docente «Julio M. Aristegui» de Cárdenas, colapsado por el COVID 19. Foto: captura de video de redes sociales

DESCONTENTO

El descontento en las redes sociales manifiesta la insalubridad y el hacinamiento en los hospitales y centros de aislamiento destinados a los ciudadanos de a pie, mientras existen otros mejor pertrechados para pacientes VIP, con cargos en el partido, el gobierno o afines.

Una usuaria, que a primeros de este junio estuvo con su padre de 84 años, en un centro de aislamiento en Guayos (Cabaiguán), denunció a CiberCuba que estuvieron en una misma habitación junto a ocho personas, de las que dos dieron resultado positivo a coronavirus.

Pacientes que han debido estar en ellos, describen los centros como “una perrera», donde la comida es pésima, no se cumplen estándares mínimos de higiene, escasean medicinas y el agua falta o hay salideros, por lo que preferirían pasar la cuarentena o la enfermedad en sus casas, a depender del sistema de salud.

Por otro lado están los reservados a turistas o cubanos llegados del exterior, quienes deben permanecer el período de aislamiento en hoteles o sitios debidamente acondicionados pero abonando su estadía en divisas, con costos que fluctúan entre los 200 a 500 dólares por día, obligatoriamente.

SUEÑOS Y ESPERANZAS CONTRA DURAS REALIDADES

A pesar de que Cuba es el país más pequeño del mundo en desarrollar su propia vacuna contra COVID 19 (desarrolla dos de las 23 en ensayos de fase III, “Soberana 2” y “Abdala”) y la campaña de vacunación ya comenzó, con el objetivo de vacunar pronto a 1,7 millones de personas, este se retrasa por la escasez de insumos.

Los equipos de investigación cubanos se basan en un solo espectrómetro; una máquina que puede analizar la estructura química de una vacuna; y aunque el proceso de desarrollo es relativamente lento, Cuba apunta a fabricar 100 millones de dosis para cubrir su población y exportar el excedente.

Entre cifras auspiciosas y deseos, la pandemia incrementa su impacto en la Isla, alejando por el momento una solución al colapso de su sistema sanitario que ya no está a las puertas, sino dentro de la casa.