Otra vez China se adelanta a las demás potencias mundiales. Esta vez con una moneda digital centralizada para competir con las criptomonedas, lo que la convierte en la primera gran economía con su propio medio de pago digital. El ciberyuan ya está siendo “acuñado”, como otra vía para regular la economía y al mismo tiempo controlar a los compradores. 

La versión digital de su moneda está controlada por el Banco Central de Beijing, que lo emite. Además, por diseño, el yuan digital anulará uno de los principales atractivos de bitcoin: el anonimato del usuario. Según The Wall Street Journal, China está posicionando el ciberyuan en el mundo pero sin ataduras al sistema financiero global, donde el dólar estadounidense domina desde la Segunda Guerra. 

Otro “ataque” al poder estadounidense a través de la digitalización en muchas formas que ya encara desde hace décadas el gigante asiático, con el que espera centralizar más su control económico, mientras se adelanta tecnológicamente a un futuro con un peso enorme en lo digital.

China convierte así su moneda de curso legal en un código informático. Una sacudida violenta al sistema financiero, para competir con las criptomonedas, hasta ahora sin respaldo de los bancos centrales, pero en constante aumento y expansión. Según Reuters, los rastreadores del mercado CoinGecko y Blockfolio dan fe de un récord de 2 billones de dólares. Solo el valor global del bitcoin es de 1,1 billones de dólares.

La criptomoneda, también llamada moneda virtual o criptodivisa, es dinero digital. No hay monedas ni billetes físicos, todo es on line. Se puede transferir a cualquiera en internet sin un intermediario, como un banco. Las criptomonedas más conocidas son Bitcoin y Ether, pero se continúan creando nuevas.

Se puede usar criptomonedas para pagos rápidos y evitar cargos de transacción. Muchos las  adquieren como una inversión, en espera de que aumente su valor. Se pueden comprar con una tarjeta de crédito o, en algunos casos, a través de un proceso llamado “minería”. Se almacenan en un monedero o cartera digital, en línea, en computadora u otro soporte físico.

El mayor inconveniente es que no tienen las mismas protecciones que cuando se usa dólares estadounidenses u otras divisas, por ello ya existen estafadores pidiendo que les paguen con una criptomoneda porque saben que, por lo general, esos pagos son irreversibles.

En resumen, con la digitalización y encriptación de su moneda, China abre otro carril en la ya enorme autopista por la que corre hacia su elevación como superpotencia global, poniendo en riesgo otra de las supremacías reservadas hasta ahora; a través del dólar y el control del sistema financiero; a su rival norteamericano.