El alza indiscriminada de precios de alimentos, en especial la carne vacuna, determinó al Gobierno argentino a suspender por 30 días las exportaciones de ese producto. En un año, las subas han sido casi del 65%, por encima del promedio general del Índice de Precios del Consumo (IPC).

La Mesa de Enlace (organismo de la Sociedad Rural – SRA – y Coninagro – agroindustria –)  de inmediato declaró reunirse “para evaluar la situación”, algunos de sus miembros ya adelantaron su “rechazo a la medida”.

Por tanto, el gobierno decidió instrumentar un conjunto de medidas de emergencia para ordenar el funcionamiento del sector, restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad de las exportaciones y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior.

Mientras se implementen las medidas, las exportaciones de carne vacuna serán limitadas durante 30 días y se habilitarán mecanismos de excepción para operaciones en curso. El presidente Alberto Fernández expresó a los empresarios su preocupación por el crecimiento sostenido en los últimos meses en el precio de la carne vacuna en el mercado interno.

LA DISTRIBUCIÓN EN CASA, EL OJO DE LA TORMENTA

Se veía venir una decisión por el estilo, tras la gira europea reciente del mandatario argentino. “Es inexplicable, sinceramente no hay ninguna razón, más que el aumento del consumo, para explicar esos aumentos que se dieron en marzo y abril”, dijo respecto a los precios que los empresarios siguen aumentando artificialmente.

Al referirse a las razones de esos incrementos, Fernández dijo en la entrevista dada a C5N que observa “una puja distributiva sobre quién se queda con las ganancias», y advirtió que «algunos están apurando su ganancia y perjudicando mucho a la gente”.

Y respecto a la carne, Fernández “celebra que Argentina exporte carne”, pero no que “hagan pagar a los argentinos el precio que les hacen pagar, y les den una migaja de 8 mil toneladas de carne cuando acá se consumen 200 mil”.

MESA DE ENLACE, EXPORTACIONES PERDIDAS Y REACCIÓN HABITUAL

Coninagro y Sociedad Rural se apuraron a rechazar la suspensión de las exportaciones. El titular de la SRA, Daniel Pelegrina; ganadero por más señas; afirmó que “el cierre de exportaciones es un error y un paso atrás en todo sentido”. Es habitual tal exageración en sus declaraciones.

Según los formadores de altos precios: la suspensión “causará un daño irreparable a un sector productivo que ha demostrado que genera empleo y actividad en todo el territorio nacional. La decisión destruye la imagen de Argentina como proveedor confiable y volveremos a regalarle los mercados a nuestros principales competidores”.

LOS OTROS ALIMENTOS TAMBIÉN CUENTAN EN LA CASA

Y no es solo la carne, la canasta alimentaria sube por mes, a pesar de que el dólar (principal medidor para el manejo de precios) se mantiene estable. Por ello también se apunta a los empresarios del sector como responsables. La medida en el mercado de la carne es solo el principio.

Además desde el Ministerio de Economía insisten en que no hay motivo que justifique subas mensuales por encima de 4 puntos en la canasta básica. Lo mismo ocurre con los cálculos que tiene el ministerio de Desarrollo Productivo, cartera que mantiene un diálogo habitual con los sectores involucrados.

Empresarios y sindicalistas cuestionan los aumentos y señalan una única razón para ello: cubrirse de inflaciones futuras. Para esto, los fabricantes tienen estrategias no ilegales pero sí éticamente cuestionables. Desde que se declaró la pandemia, proveedores de alimentos han ido contra el congelamiento de precios. Esa y no otra es la razón de por qué suben.

MANIOBRAS CON CARNE Y SIN CARNE

Como los grandes supermercados, unas 2000 bocas en todo el país con una representación en el consumo total no mayor al 25 o 30 por ciento, no pueden recibir productos con aumentos a riesgo de sanciones oficiales, los proveedores colocan por fuera de ese canal de comercialización, aclara Página 12 en una publicación reciente.

La maniobras para ello son: vender a precios más elevados en comercios de cercanía (autoservicios y almacenes); que acaparan el 70 por ciento del consumo;  y eludir los programas Precios Cuidados y Precios Máximos con productos “creativos” con variaciones mínimas en peso neto, calidad o nutrientes de sus productos, en resumen: joder al que compra porque no le queda otra.