La campaña electoral legislativa y municipal comenzó en El Salvador a finales de diciembre pasado. El país se encuentra desde 2019 en una reformulación de las fuerzas políticas. Nayib Bukele y el partido Nuevas Ideas, cambian el bipartidismo concertado entre la izquierda ex guerrillera y la derecha. 

El Frente Farabundo Martí golpeado por los constantes escándalos de corrupción y la proscripción de sus expresidentes ha perdido su capital político. Mientras que la corrupta ARENA (Alianza Republicana Nacional) apenas logran pagar las gorras de la campaña pasada, en medio de un rotundo descrédito.

Nayib con sus seguidores

Bukele rompió el orden de las castas gobernantes y dio paso a la mayor reforma política del país tras el fin de la guerra civil. El próximo 28 de febrero El Salvador dirá adiós al antiguo formato bipartidista y verá como nuevas formaciones e intereses ocuparan los 84 curules del legislativo.

Las encuestas apuntan que el 83% de los asambleístas en 2021 serán partidarios del oficialismo, de los cuales el 60% vendrán del partido Nuevas Ideas, de Bukele. La intención de voto deja fuera de las antiguas mayorías a ARENA y al Frente Farabundo Martí, quienes reportan  7,1% y 2,2% de intención de voto para asambleístas respectivamente. 

Proyección de intención de voto del Diario El Salvador en noviembre de 2020.

Las alcaldías no escapan de esta tendencia, Bukele, podría arrasar con los municipios del país cuando cuenta con el 64,7% de intención de voto. Los niveles de apoyo al “presidente millennial” no tienen precedente en el país. Este es un tapabocas generacional, Bukele ha demostrado que los nacidos en los 80, los primeros nativos tecnológicos, pueden gobernar mejor que la anticuada gerontocracia latinoamericana.

Acción contra marea 

El covid-19 no ha menguado la popularidad del mandatario, que ronda el 93% de aprobación. La gestión de la pandemia ha tenido el obstáculo de los parlamentarios de ARENA y el Frente Farabundo Martí, lo que les cobrará este febrero un alto costo político. El pueblo salvadoreño en su mayoría repudia el actuar de los asambleístas y apoya la postura firme, en ocasiones autoritaria, de Nayib Bukele.

Bukele es el presidente que más ha apoyado al ejército en la lucha contra las Maras. Foto: Univisión

Se intenta encasillar al presidente en modelos políticos tradicionales, pero lo más evidente de su gestión es el pragmatismo político. Esto le permite ir desde posturas conservadoras y éticamente religiosas hasta políticas de Estado de Bienestar y asistencialismo social, con suspensiones de pagos de servicios y medidas populares de ayuda a la población en estos momentos de vulnerabilidad. 

La seguridad es parte permanente de su agenda, la disminución de la criminalidad ha sido reconocida por entidades internacionales. Un punto a favor del mandatario que no escatima en brindar toda la protección a las fuerzas del orden público para frenar la violencia de las pandillas. 

El fenómeno Bukele apenas comienza, adelantarnos a pronosticar consecuencias puede ser un ejercicio poco apropiado. Observar el desenvolvimiento del presidente salvadoreño permitirá a futuro exponer con mayor precisión las consecuencias nacionales de sus políticas públicas. Por el momento los argumentos a favor superan los siempre presentes elementos negativos.