Millones de brasileños abandonaron la protesta virtual y cacerolazos para lanzarse a las calles contra el gobierno de Jair Bolsonaro. Se reportan multitudinarias marchas San Pablo, Río de Janeiro, Salvador, Belo Horizonte y Recife, donde la demostración terminó reprimida por la Policía Militar.

El dilema entre el necesario aislamiento social y las aglomeraciones por las marchas llevó a posiciones encontradas a partidos y líderes promotores en algunas regiones del país, como en Bahía, donde el gobernador, Ruy Castro, promovió manifestarse en auto para evitar los contagios de la covid-19.

Y la movilización tiene lugar cuando se teme una tercera ola de la pandemia que ha costado la vida de casi medio millón de personas e infectado unos 16,5 millones. Según últimos datos, las capitales de nueve estados y Brasilia, el distrito federal, tienen una ocupación superior al 90% de las camas de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

CUESTIÓN DE SALUD PÚBLICA

“Derrotar a Bolsonaro es un tema de salud pública”, dijo Guilherme Boulos, uno de los líderes del PSOL (izquierda) y coordinador de la manifestación en la capital paulista. “Toda la gente ha venido con su mascarilla. No hay comparación entre esta manifestación y las promovidas por Bolsonaro, que se basan en el negacionismo de la pandemia”.

Es que ganar las calles; que durante las cuarentenas fueron ocupadas por los seguidores del ultraderechista capitán retirado; es una forma de apoyar a la comisión de 11 parlamentarios (8 de ellos opositores) que investiga el desempeño del gobierno durante la crisis sanitaria y crear condiciones para un juicio político contra Bolsonaro.

Y el rechazo a la figura presidencial es actualmente del 54%, según la consultora Datafolha, motivado por su pésimo manejo; rayando en el negacionismo estúpido; de la pandemia, el lento calendario de vacunación y lo imperioso de aumentar el monto de auxilios para que los más pobres – los más afectados – tengan un ingreso “digno” para enfrentar la crisis.

INEPTITUD, TOZUDEZ Y MUERTES EN BRASIL

Frases y carteles diciendo: “¡Fuera Bolsonaro!”, “¡Vacuna para todos ya!”, “¡Bolsonaro genocida” o “Bolsovirus” resaltaron en las marchas y otros  recordando los miles muertos y millones de contagios que hacen de Brasil uno de los países más afectados por la pandemia junto con Estados Unidos e India, y está amenazado con una tercera ola.

Y es que el presidente brasileño ha mostrado una total ineptitud en el enfrentamiento a la pandemia. Denuncias ante la comisión que investiga su gestión, revelan que demoró la compra de vacunas; actuó sin diligencia ante la falta de oxígeno en el estado de Amazonas y promovió el uso de medicamentos sin evidencia científica probada contra el virus.

Bolsonaro, calificó de “gripecita” a la covid y la niega como pandemia desde que se registró el primer caso en el país el 26 de febrero de 2020. Desconfía de la efectividad de las mascarillas; defiende medicamentos sin eficacia y rechaza confinamiento y restricciones porque, según él “la economía no puede parar”.

 LULA RENACE

Y otra encuesta afirma que Luis Inacio “Lula” de Silva vencería al actual mandatario en una eventual segunda vuelta por una distancia de 23 puntos. El ex presidente de izquierda recuperó sus derechos políticos luego de un fallo del Tribunal Supremo anulando las condenas que lo llevaron a estar en prisión más de un año.

Bolsonaro advirtió ante la posibilidad de una derrota electoral ante Lula “Sepan que una mala elección puede llevar al pueblo a la desgracia”, manejando los términos habituales contra sus adversarios, el ex militar llegó a decir que si Lula gana, Brasil tendrá el mismo destino que Argentina o, peor, Venezuela.

Y sin embargo, Lula ha enfocado su acción hacia la búsqueda de aliados de centro. Lo que se necesita, según el líder del PT, “es un gran frente electoral para evitar la reelección de Bolsonaro”. Los sondeos muestran avance del antibolsonarismo y el retroceso del antipetismo que culminó en la destitución de Dilma Rousseff de la Presidencia.

GRIETA SOCIAL, POLÍTICA Y VIOLENTA

Y uno de los lemas más repetidos fue “Vacuna en el brazo, comida en el plato”. Es que la crisis sanitaria disparó el desempleo al 14,7%, y el hambre acecha a millones de brasileños, pero las exigencias van más allá: a favor de la salud pública, de los institutos de salud pública Butantan y Fiocruz, que producen vacunas de la covid, y contra los recortes en la educación, la militarización del Gobierno, el racismo sistémico y las privatizaciones.

También hubo demostraciones contra la represión oficial de la protesta, como en un barrio de Sao Paulo donde se rindió tributo a un adolescente afrodescendiente de 15 años muerto hace una semana, supuestamente a manos de un policía que está bajo arresto. La marcha reunió a unas 250 personas en Vila Clara y se enfocó en la denuncia al racismo y contra la violencia policial.

Tras permanecer desaparecido un día, Guilherme Silva Guedes fue hallado con dos disparos en la cabeza y signos de violencia. El hecho causó protestas en la barriada de Americanópolis, que alberga a Vila Clara. Uno más entre los muertos a manos de policías militares, cuyo número creció en la región de Sao Paulo 31 % entre enero y abril con respecto a 2019.