Una foto me revuelve las entrañas hoy. Una más entre cientos que he visto en los últimos días, desde que el ejército birmano tomara el poder otra vez en ese país asiático. Es una imagen que; sin mostrar la violencia de otras; desnuda el desprecio por la vida que produce saberse impune: Un soldado birmano muestra su dedo medio ante la cámara que lo enfoca.

El ejército en que revista ese soldado atacó a manifestantes desarmados en Yangon con aviones de combate, desde los que se roció con bombas de gases lacrimógenos las barricadas erigidas por quienes se oponen al golpe militar del 1° de febrero, según reportes de una de nuestras fuentes en el país, el señor Aung.

Francotiradores militares y policiales dispararon contra los civiles, con saldo de varios jóvenes estudiantes muertos, todos acertados en la cabeza. Las cifras de víctimas en Yangon y otras ciudades aumentan por horas, ya que muchos heridos de gravedad luchan por sus vidas en los hospitales. Las noticias se multiplican con la misma celeridad que los caídos… y el soldado muestra su dedo medio.

El número total de muertes reconocidas hasta ahora es 61, desconociéndose el de heridos y lesionados. Tales números sufren variaciones a tono con las balas, los golpes, la represión… La cifra real de muertos es mayor porque la policía y los soldados se llevan a la fuerza algunos cadáveres y heridos, atacan las ambulancias y a sus paramédicos, convirtiéndose los socorristas en víctimas directas del sadismo asesino de los uniformados, según se ve en múltiples videos difundidos por redes sociales.

Violencia e impunidad en Birmania

Ante esta realidad, muchos heridos no reciben tratamiento, son dejados morir tras su detención, ocultos por los represores. Se habla del caso de un hombre con una herida de bala en la rodilla, visto vivo hace unos días en una foto cuando la policía se lo llevaba, luego la fuerza afirmó que había muerto de Covid 19 y que había incinerado sus restos.

En Yangon, 22 personas han perdido la vida, en Mandalay; la segunda mayor ciudad birmana; son 10 los fallecidos, en Dawei son 4, en Myeik 5, en Mawlamyine y Myingyan 2, en Pakkoku, Nay Pyi Taw, Htan Talan, Taung Twin Gyi y Salin se reporta un fallecido en cada una, mientras que en Monywa son 9 las víctimas de las tropas del ejército y la policía.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá para debatir la debacle birmana, se habla de endurecer sanciones y de tomar otras acciones. Las horas pasan, el pueblo birmano sigue siendo masacrado con impunidad y desprecio… y un soldado; la imagen de los criminales; le muestra al mundo su dedo medio.