Putin y Xi Jimping, foto de Барвенковский

El nuevo inquilino de la Casa Blanca parece decidido a borrar la estampa de su predecesor, agregando al enfrentamiento con China a la Federación Rusa y su presidente, Vladímir Putin. Este último, reconocido por no quedarse callado, respondió a declaraciones de Biden llamándolo “asesino”, con una frase: “Vemos en los demás lo que somos o hacemos”.

Meses atrás China era “el enemigo declarado” de Estados Unidos en voz de Donald Trump, quien acusaba al gigante asiático de todos los males de la Caja de Pandora y hasta del Apocalipsis. Ahora Joe Biden plantea el escenario mundial como un desorden en que hay que encarar las “amenazas de China y Rusia”, para recuperar terreno como potencia.

Putin respondió las palabras de Biden y sus acciones; la expulsión de diplomáticos rusos de Washington; con duras expresiones: “No haremos lo mismo, es su derecho permitir o no a nuestros diplomáticos, pero es otra muestra de la torpeza de las élites norteamericanas. No se puede esperar mucho de gente que confunden Austria con Australia”.

Biden y Putin. El cariño entre potencias

En cuanto a Biden, recordó un refrán infantil ruso: “Yo soy goma y tú pegamento. Lo que dices de mí te pega a ti”. Putin reclacó: “No es un simple refrán, es cierto. Lo que dices de mí habla más de ti que de mí, te refleja y define”. Agregó con sorna y en tono de burla sobre su homólogo estadounidense.

En cuanto a China, ya es noticia el choque entre delegaciones en que EE.UU criticó al gigante asiático por sus políticas pues; en palabras de Anthony Blinken, secretario de Estado; “Van contra las reglas que garantizan la estabilidad global y el mundo nos pide no quedarnos callados” y la respuesta del canciller Wang Yi: “No reconocemos en Estados Unidos la voz del mundo, deberíamos dejar de lado el lenguaje de la Guerra Fría”.

A todas luces, están prendidas las de alarma pues los ataques verbales van y vienen y ya se sabe: cuando los grandes se pelean, medianos y chicos atienden pues algo siempre les toca. Y casi nunca bueno.

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