Luego de brillar en escenarios internacionales, la bailarina y maître Aurora Bosch (78 años) ha dedicado gran parte de su tiempo a la enseñanza, una carrera labrada con dulzura y rigor.

Considerada por el crítico británico Arnold Haskell como una de de las cuatro joyas del ballet en Cuba junto a Loipa Araújo, Mirta Plá y Josefina Méndez, Aurora resalta además por su luminosa trayectoria profesional. Sin embargo, con sencillez y constancia ha alumbrado el camino de noveles talentos de esta manifestación del arte en Cuba y otros lugares del orbe.

En La Habana ha consagrado gran parte de su tiempo a enseñar, y de una manera especial, ha pulido la técnica del cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba, compañía fundada en 1948 por Alicia, Fernando y Alberto Alonso.

FASCINADA POR LA ENSEÑANZA

Con gracia y suavidad, Aurora no esconde su fascinación por la enseñanza desde los tiempos en los que estremecía salas de teatros al darle vida a personajes como la Reina de las Willis, Giselle o la Odile de El lago de los cisnes.

De esa manera germinó su semilla en la Compañía Nacional de Danza de México, el Ballet Nacional de España, el Real Ballet de Dinamarca y su Escuela, y el Ballet de Boston, en Estados Unidos, entre otros.

Aurora fue alumna de la Academia de Ballet Alicia Alonso y a partir de 1956 despuntó en los escenarios con una brillante carrera en lo que es hoy el Ballet Nacional de Cuba.

Su trayectoria le ha proporcionado varios premios, entre ellos el Anna Pávlova de la Universidad de la Danza de París y el Especial de los Críticos de Danza, también en Francia.

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