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Pese a los diversos criterios que tendrán millones de personas en el mundo, ya sea que opinen desde posturas radicales, conservadoras o liberales, etc., o simplemente a partir de un razonamiento muy personal, no hay dudas de que la canciller Angela Merkel ya forma parte de la historia de Alemania y Europa.

Luego de ocupar titulares de importantes medios del orbe durante una década y media en su gestión de gobierno, el anuncio de que no será candidata por la Unión Demócrata Cristiana de Alemania a las elecciones de septiembre venidero ha dado mucho de qué hablar.

Más allá de los señalamientos que no faltan cuando las personas están en eminencia, los logros de Merkel (por lo menos para la mayoría de los alemanes) ganan terreno ante sus posibles errores.

La libertad de expresión y Angela Merkel

Dicho criterio se sustenta en la aceptación que tiene en su país al despedirse de la vida política con una popularidad que oscila entre 70 y 75 por ciento de los alemanes, según encuestas.

Estas representan el respaldo de una Alemania que, de acuerdo con muchos expertos, hoy constituye la principal potencia económica de Europa, y uno de las primeras del mundo.

MANO DURA VS. DESARROLLO

Con mano dura a la hora de apostar por políticas de austeridad y disciplina, Merkel ha sido la primera mujer canciller de Alemania, condición con la cual acaparó por muchos años la atención del férreo patriarcado que todavía impera no solo en el campo político.  

Se le recordará, entre otras cosas, por su trabajo ante crisis financieras como la Gran Recesión (2008) y su rol en el establecimiento del Tratado de Lisboa (2009), acuerdo internacional que modifica los dos convenios que forman la base constitucional de la Unión Europea.

Además, su gestión ante la pandemia del Covid-19 destacan entre las más acertadas en un momento de crisis internacional, y tanto es así que dice adiós ante el aplauso y agradecimiento de millones de alemanes.

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Merkel presidió el G8 y el Consejo Europeo, segunda mujer en la historia en desempeñar ambos cargos después de la exprimera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher (1925-2013).

Considerada una de las principales figuras políticas de Europa en las últimas décadas, la canciller alemana, de 66 años, se doctoró en Física en la Universidad de Leipzig y quizás en aquel momento ni imaginó que hoy sería reconocida como una de las mujeres más poderosas del mundo.

¿Qué su gestión tuvo desaciertos? Pues sí, ya que toda obra humana puede ser perfeccionada. Sin embargo, aunque se retire de la vida política, Merkel será tema de estudio y debate por mucho tiempo no solo en Europa y Alemania.