Foto: Marco Ciccolella Twitter @doyoucomeback

Desde la detención del líder opositor Alexéi Navalny tras su regreso a Moscú el pasado enero crece el reclamo de miles de personas que exigen la liberación de quien ahora mismo pudiera ser la pesadilla más oscura del presidente Vladimir Putin.

Y es que el fenómeno Navalny ha sido atropellador al crear un estado de opinión muy diferente al ya existente no solo en Moscú, sino en otras latitudes donde se ve empañada la imagen de Putin.

Protestas en favor de la liberación de Navalny. Foto: Marco Ciccolella Twitter @doyoucomeback

A partir de sus inicios como bloguero hace más de 10 años, el activista no ha cejado en el empeño de denunciar los atropellos a libertades individuales en su país, lo que le costado la detención en casi una veintena de ocasiones.

Visto por algunos como el antagonista más fuerte de Putin en Rusia, Navalny sigue siendo noticia por su trayectoria como líder opositor y el presunto intento de envenenamiento del que fue víctima en agosto último.

La manzana envenenada, protestas y represión

Pero ya no se trata solo de su voz, ahora levantan su reclamo miles de personas para tensar más el ambiente en el contexto de la visita a Moscú del Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell.

De continuar las manifestaciones, estas pudieran poner en jaque la estabilidad del gobierno de Putin y su liderazgo no solo ante los rusos, sino ante millones de personas en el orbe que hoy están muy pendientes de lo que allá sucede.

A la delicada situación y a cómo el Kremlin le hace frente se suma la noticia de la muerte “inesperada” del doctor Serguéi Maximishin, quien se entiende le salvó la vida a Navalny tras la letal intoxicación.

Protestas en favor de la liberación de Navalny. Foto: Marco Ciccolella Twitter @doyoucomeback

Según publicaciones, fuentes cercanas al médico afirmaron que el subdirector del hospital número 1 de la ciudad siberiana de Omsk se encontraba muy afectado por la reciente muerte de sus padres.

Si bien Navalny no puede debilitar o acabar con un sistema instituido con astucia, sí podría influir sobre grupos políticos que piensan diferente y, ¿por qué no?, ser el impulsor de una maquinaria representativa de la verdadera democracia.