Asma Alassad, foto de Ammar Abd Rabbo

Siria continúa su accidentado proceso de reconstrucción. La paz se concreta con lentitud, la amenaza del retorno de ISIS se va desvaneciendo. Las heridas siguen abiertas, después de una guerra civil de más de 10 años, el país está destruido pero el poder continúa en las mismas manos. Los musulmanes suníes continuarán indefinidamente bajo el control de una secta chiita minoritaria. Pero la familia gobernante tiene una solución en su interior que se llama, Ahma Alassad. 

La hermosa mujer del dictador Bashar Alassad es de denominación sunita. En oriente medio da igual lo que practiques, tu familia determina todo. Asma mantiene su denominación a pesar de estar casada con un hombre del “grupo herético” alauita. Contentar a los clanes suníes es un plan para mantener la calma entre el sector beligerante de la sociedad que comenzó las marchas en la primavera fallida en Siria. 

Una mujer fuerte, no es justamente del agrado de las minorías radicales salafistas. Una sociedad machista es siempre reticente a que las féminas se empoderen. Pero la guerra civil puso sobre la mesa el principio islámico de “perjuicio-beneficio”; qué es mejor, un país de mayoría sunita gobernado por un chiita o un país sunita gobernado por una mujer sunita, casada con un chiita. La fórmula suena diferente. 

Ahma Alassad, la mujer dura de Damasco

Que Ahma ponga el rostro al estado de la República Árabe, puede servir como atracción psicológica para empatizar con el norte kurdo, donde las mujeres suníes kurdas se han posicionado en el ejército de Rojava. El Kurdistán pende de un hilo, el separatismo tiene mucha lógica en este momento de fragmentación y debilidad del gobierno central. Un cambio de rostro ayudaría a medio sepultar el legado represivo de la representación masculina de la familia Alassad que lleva en el poder desde 1971. 

La idea aún no está cocinada, pero un ex diplomático sirio confesó a The Economist que “Bashar y Asma están pensando en esto(…) A ella le encantaría ser presidenta y ambos lo están considerando como una solución para salvar el régimen”. A fin de cuentas estos cambios cosméticos quedan en casa, y no debe sorprendernos que el futuro del país se siga definiendo debajo de las sábanas. 

La primera dama no nació en Siria, habla un perfecto inglés británico pero su árabe aún es deficiente. Entregada al lujo y al derroche ha sido considerada como la Maria Antonieta del Levante. Los derroches de la familia gobernante no le han costado la cabeza, todavía. 

La suerte de los Alassad parece más vigorosa en 2021. Rusia da su mano a la pareja, Biden asoma músculos, Irán está dispuesto a dar más por Siria y en este tira y jala se vislumbra un equilibrio a mediano plazo. Mover la estrategia a la Dama podría fortalecer un enroque futuro del Rey. Mientras tanto debemos observar las movidas en Siria y disfrutar con Ahma lo mejor de la moda en tiempos de guerra.