El anuncio de medidas que restringen viajes no familiares a Cuba, el acceso a divisas y el envío de remesas, pero sobre todo, la activación de los títulos III y IV de la ley Helms Burton, ha sido la decisión en relación a Cuba más destacada de la actual administración estadounidense en lo que va de año.

Esto ocurre en medio de una situación de aparente retroceso a lo que fue considerado como lo peor del llamado “período especial”.

Estas son tres preguntas y posibles explicaciones en torno al recrudecimiento del embargo y el regreso a la etapa más dura de la crisis.

¿En qué contexto ocurre el recrudecimiento del embargo?

La Ley Helms Burton tiene vocación de remate, y eso puede explicar en parte el contexto en que se activan los títulos III y IV.

A mediados de los noventa, cuando sale la Ley, Cuba se las arreglaba para sobrevivir sin la Unión Soviética y el Campo Socialista. Ahora la Isla intenta mantenerse a flote ante la inminente desaparición del subsidio venezolano y la caída de otros gobiernos aliados del continente.

Otra de las razones que pudieran explicar el porqué de la activación de esos títulos, además de las reducciones de viajes no familiares y remesas, tiene que ver con la coyuntura electoral actual en los Estados Unidos.

También el endurecimiento del embargo sucede en medio de una creciente preocupación por lo que Estados Unidos y otros líderes del continente consideran como injerencia de Cuba en Venezuela y otros países con regímenes responsables de conflictos internos y regionales.

La administración de Trump ha dicho que el endurecimiento del embargo responde a la ayuda que Cuba presta a Maduro.

Durante dos décadas, el título III había sido aplazado según la facultad de suspensión que autoriza al presidente a demorar la fecha de su entrada en vigor si considera que es necesario “para los intereses nacionales de los Estados Unidos y acelerará la transición hacia la democracia en Cuba.”

Ahora se aplica el título III y el IV a pesar de que sin dudas generará conflictos con aliados y socios comerciales, en un contexto que ya venía tenso debido a decisiones de comercio internacional de la administración Trump.

¿A quiénes beneficia el recrudecimiento del embargo?

Una exigua minoría de exiliados cubanos cumplen todos los requisitos para poder presentar un “recurso judicial ante los tribunales de los Estados Unidos que niegue a los traficantes todo beneficio procedente de la explotación económica de las confiscaciones ilícitas de Castro”, y conduzca a un posible resarcimiento de daños.

Curiosamente, los principales medios en Estados Unidos dirigidos a la audiencia cubana, no han hecho mucha referencia a los ciudadanos estadounidenses nativos que pudieran hacer reclamaciones.

La Unión Europea, Canadá, México y España han mostrado rechazo hacia la Ley Helms-Burton, cuya aplicación consideran extraterritorial e ilegal según el derecho internacional.

Además, poseen recursos judiciales en sus jurisdicciones y en el marco de la Organización Mundial del Comercio para proteger a sus ciudadanos contra leyes como la Helms Burton.

Si esta decisión no rinde un efecto electoral positivo para la actual administración, es difícil avizorar algún otro beneficiado real del recrudecimiento del embargo, al menos a corto y mediano plazos.

Por lo pronto, el gobierno cubano ha comenzado a jugar sus cartas en su discurso acusador del bloqueo como único responsable de las “carencias a nuestro pueblo”, a “las familias cubanas” y al “incipiente sector privado”.

¿A quiénes perjudica el recrudecimiento del embargo?

Cualquier sanción económica que se imponga sobre el Gobierno de La Habana siempre termina afectando fundamentalmente al eslabón más débil de la cadena: el cubano de a pie.

Pensar otra cosa es desconocer la situación de un pueblo que durante 60 años ha tenido que depender del Estado para satisfacer hasta las más elementales necesidades.

El incipiente sector privado, ya restringido por las políticas del bloqueo interno, verá cómo se frustran inversiones y aspiraciones que nacieron en el marco de medidas de la administración anterior.

De esta manera se dificulta todavía más el surgimiento y crecimiento de una economía capitalista tendiente a la independización de los individuos del Estado y al desarrollo paulatino de cambios económicos, sociales, políticos y democráticos en Cuba.

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