Rolando Gallardo

Analista político cubano radicado en Ecuador.

Alexander Otaola, quién entre los cubanos no necesita presentación, ha lanzado un reto complicado de cumplir para muchos.

“Queremos decirle al Gobierno cubano que si nosotros somos la segunda fuente de divisas del país tenemos que ser escuchados, tenidos en cuenta”, dijo Otaola al diario El Nuevo Herald.

Prefiero evitar el manido Ad Hominem e ir directamente al impacto posible de la disminución drástica de las remesas, recargas, envíos de todo tipo y viajes a la isla.

Los Pros

La gran oportunidad

Veamos la situación, el gobierno cubano cuenta con dos fuentes de ingreso que sostienen al país. La exportación de servicios médicos y las remesas en sus diversas formas. América Latina en su giro a la derecha ha generado el fin de convenios médicos con países como Brasil, Ecuador, El Salvador o Bolivia, obligando al régimen de la Habana a repatriar más de 9000 galenos. Reubicarlos en Oriente Medio o África no será tarea fácil en los próximos 5 años. Por lo que sus efectos se verán en la economía nacional y familiar de manera clara.

Los constantes golpes a la economía cubana, frenada y congelada en su interior se demuestran en su crecimiento pírrico e inestable desde 2016. Unido a la debacle de Venezuela que ha llevado a la Habana a tomar medidas energéticas y de distribución de combustibles.

Durante 2019 de manera reiterada se ha vivido la falta de hidrocarburos, “La Habana” ha intentado evitar prolongados apagones que son el indicador (a todas luces ;)) de una crisis económica y energética profunda. Las largas colas en gasolineras durante el año fueron la muestra más clara de la gravedad.

Si se aprovecha la cobertura un golpe directo al bolsillo del régimen sería el cierre de remesas. Incluso sería significativo el bloqueo de las racargas desde el exterior, aunque esto generará perdidas (“paradójicamente”) a más de un medio de difusión alternativo antisistema. Podriamos medir el impacto en el primer trimestre de 2020. Aunque la tentación de las recargas triples y los aires acondicionados a precios competitivos será un problema.

Intentar llevar la situación económica actual a los indicadores de 1993 y 1994 es cuanto más un acto de fe, con una Cuba mucho más insertada en el mercado mundial (con mucho, con poco o con casi nada no son los tiempos de aislamiento a rajatablas tras la caída de la URSS) es virtualmente imposible llevarlo a la crisis de los 90 con el desplome total de la economía.

Aquel fue un contexto especial, la coyuntura actual dista mucho de las condiciones que promovieron el “Maleconazo”. El 70% de los cubanos entre 18 a 49 años tenían como prioridad a 2020 salir al extranjero como forma de escape. Las posibilidades de salir hoy son múltiples en comparación con los 90, en estos días Nicaragua se ha vuelto destino preferido de las mulas que abastecen el mercado negro cubano. Válvulas de escape hay muchas y deseos de cambiar la situación política… muy pocas.

Aspiraciones de los cubanos con proyección a 2020 (Univisión, 2015)

Los Contras

Más del 70% de los cubanos reciben remesas, un flujo de liquidez directo al régimen a través de las necesidades familiares. La gran mayoría de los cubanos asumen que la supervivencia y comodidad de la familia está por encima de cualquier ideología. Al convocar al cierre temporal de las remesas Alexander Otaola y quienes defienden su postura parecen olvidar que están pidiendo a un hijo que deje de mantener a su madre, a esposos que abandonen sus obligaciones económicas con su cónyuge, a padres y madres que abandonen a su suerte a sus hijos.

Usar a la familia como instrumento de ataque al régimen es tomar la cuestión de la democracia por el lado más débil. Meter la mano en el bolsillo de la ya caótica economía doméstica.

Distribución de remesas a Cuba por parentesco o relación. Encuesta realizada en 2015.

El factor psicológico jugará una mala pasada a esta iniciativa, o “crónica de un fracaso anunciado”.

Usar a la familia como instrumento de ataque al régimen es tomar la cuestión de la democracia por el lado más débil. Meter la mano en el bolsillo de la ya caótica economía doméstica.

Es pretender que la mayoría políticamente apática asuma una posición radical contra aquellos que aman, en pos del futuro superior pero intangible de la Patria.

A santo de qué se espera este giro en el accionar natural de un pueblo emigrado que no confía en el liderazgo opositor en el “exilio” y que no participa masivamente en las manifestaciones que se convocan.

¿Por qué se ha de esperar una respuesta abrumadora a esta convocatoria?

En el caso de que esta propuesta falle, convocatorias así serán a futuro llamados al desaliento, cansar al cubano con “el último esfuerzo” es una estrategia poco inteligente que debilita y desmotiva a los que desean ver una Cuba democrática.

Los cartuchazos al aire solo reafirman la idea que:

Aquello no lo arregla nadie….pero no lo tumba nadie.

Una oposición que atenta contra la libre unidad familiar, el socorro y atención a la familia más cercana deja mucho que desear. Esta es otra ralla al tigre del descrédito de la lucha por la liberta de Cuba.

Poco se puede esperar de quién dice amar mucho a la Patria pero niega el alimento a su madre.

En fin, aunque una encuesta de Cibercuba muestra que de 14 mil personas el 60% de los encuestados se muestra a favor del “Parón de Enero” la presión familiar puede distorsionar esta primera intención. En el calor de la euforia colectiva se dice Si o No en una encuesta con la misma facilidad que luego nos olvidamos y vamos a Wester Union a depositar la mensualidad. Más allá de las percepciones y pronósticos será interesante esperar los resultados de esta idea.

Muchos ya olvidaron el Día R, un día de Rebelión lo cambiamos por Remesas y esperamos resultados diferentes. Enero tendrá la última palabra. Pero a modo de consejo, los opositores debemos aprender a leer más de los números y menos de nuestros sentimientos.