En un sistema totalitario cualquier cosa puede estar sujeta a arbitrariedad, desde derechos refrendados universalmente, como el acceso a la información y la expresión, la asociación, la movilidad, la posibilidad de poseer un medio propio con el cual ganarte la vida honradamente, hasta cosas tan elementales como la capacidad de decidir la comida que comes y el tipo de ropa con que te gustaría que tus hijos fueran a la escuela.

El totalitarismo es precisamente dejar a las personas sin opciones, de manera arbitraria. Y es que una cosa son las limitaciones reales, que no han sido impuestas por nadie, o las limitaciones legales que han sido establecidas bajo consenso social; y otra cosa son las limitaciones impuestas por la fuerza.

Que una diplomática cubana vaya al Parlamento Europeo, en representación de un gobierno que NO admite pluralidad, y comience cuestionando a esa institución porque no sea muy “plural eso de invitar siempre a las mismas personas y organizaciones”, ya nos alerta que viene un discurso aprendido de memoria (incluyendo la memoria desde la época de pionera) donde se mezclan verdades, verdades a medias y mentiras a la cara.

Lo que ellos llaman “bloqueo” a Cuba, y el impacto negativo a los cubanos de a pie ‒que no a personas como esta diplomática y sus jefes‒, es verdad. Y es mentira que entre los que critican la falta de libertad y democracia en Cuba, no hay quienes también se oponen al “bloqueo” americano a Cuba.

De que no existan detenciones arbitrarias en Cuba, ya eso pasa a un nivel superior de caradura.

Sobran testimonios y reportes como el del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, uno de los cuales refiere que entre enero y noviembre de 2018, por ejemplo, organizaciones de DD.HH. documentaron entre 2.150 y 2.697 detenciones arbitrarias en Cuba.

Mirando esas estadísticas y considerando los niveles de insatisfacción social cada vez más preocupantes, da la impresión de que no existen muchas detenciones arbitrarias en Cuba; es decir, detenciones policiales temporales, si es a lo que, técnicamente, se refiere el concepto “detenciones arbitrarias”.

Si se entiende como detención el hecho de privar a una persona de su libertad sin razón que se base en la justicia y el consenso, podemos decir que toda la sociedad cubana está arbitrariamente detenida.

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