La ciudad primada de Cuba

Baracoa, ciudad primada de Cuba, fue fundada por Diego Velázquez a finales de 1510 o principios de 1511. Cristobal Colón consideró, según Bartolomé de las Casas, que el lugar era propicio “para hacer una villa o ciudad y fortaleza por el buen puerto, buenas aguas, buenas comarcas y mucha leña.”

Sin embargo, la primera villa de Cuba fue tempranamente abandonada por las desventajas de un emplazamiento casi inaccesible por tierra y muy dificultoso por mar.

Este abandono marcó a la ciudad y a sus gentes de modo indeleble. Baracoa es única. Más no lo es sólo por razones históricas sino además por su ambiente. En Baracoa está presente el momento del encuentro entre europeos y amerindios.

El son es una doncella,
Que de Baracoa salió,
En su falda jugueteó
Con una empinada estrella.
El es Cuba, vive en ella.
Es caña, tabaco y tres.
Es el alma que ahora ve
Del tocororo montuno
Y del arriero oportuno
Que vuelve al trillo otra vez.

Buenaventura Guilarte

Tal vez esa extraña sensación de estar en los inicios de la historia de la conquista proviene de la autenticidad de una naturaleza poco influida por el hombre; de la pervivencia en sus pobladores de los rasgos físicos de los antiguos aborígenes; de la subsistencia de formas de vida y rituales domésticos de remotos orígenes.

Baracoa es un vivo reflejo del contacto entre españoles e indios, cruzados luego con negros, blancos y amarillos para dar lugar a una población definitivamente mestiza.

La Cruz de la Parra refuerza esa sensación de asistir a los inicios de la conquista. Se trata de un tesoro patrimonial que aún se conserva y que fuera hincada en la bahía de Porto Santo, hoy de Baracoa, el 1ro. de diciembre de 1492 por el Almirante Cristóbal Colón.

Cruz de la Parra, considerada el objeto más antiguo conectado con Cristobal Colón descubierto en las Américas.

Baracoa, lejos de lo esperado, no es colonial. La arquitectura de la primera villa cubana, con la salvedad de las fortificaciones, la iglesia y algunas viviendas, es del siglo XX. En ese sentido es la más moderna de las villas primitivas cubanas.

Por contraste, en su ámbito rural se conservan ejemplos arquetípicos de construcciones vernáculas.

En el siglo XIX se fabricaron casas de patio, de mampostería y tejas o de madera y tejas, según la tradición hispanocriolla. Pero a fines del siglo XIX y en las primeras décadas del XX este tipo se combina con elementos procedentes de la arquitectura de madera y con las soluciones propias de un eclecticismo de corte popular.

Surge así una versión local que puede ser bautizada como la del baracoano criollo, caracterizada en sus fachadas por el estrecho corredor que hace las veces de visera protectora del sol y las constantes lluvias.

Fuente: Conferencia de la doctora Alicia García Santana. Fotos: Dr. Julio Larramendi

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